¿Quién te contó la guerra? Ahí comienza el verdadero conflicto.

Por: Yezda Mejía

Antes de escribir esta columna, me detuve a pensar en algo que a veces se nos olvida: la enorme responsabilidad que implica opinar, especialmente en tiempos donde la información circula rápido y el ruido digital es constante. No basta con querer hablar. Es necesario detenerse, observar, y buscar otras voces que nos ayuden a comprender, con mayor profundidad, lo que está ocurriendo en el mundo.

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Fue por eso que, en lugar de limitarme a recopilar datos sueltos o simplemente repetir narrativas ya establecidas, opté por abrir una conversación con alguien que no solo conoce el tema, sino que además lo vive desde una de las regiones más estratégicas del planeta: Asia Oriental. Me refiero a la Mtra. Raquel León de la Rosa, directora del Observatorio de Política China e Internacionalista, quien actualmente se encuentra en Taiwán.

Su lectura del panorama internacional —y del papel que juega el Sur Global en medio de tensiones crecientes como las del conflicto en Gaza— no solo me ayudó a ampliar mi perspectiva, sino que me permitió aterrizar muchos de los discursos que hoy se mueven, con fuerza, entre la desinformación y el alarmismo.

La Mtra. León explica que el conflicto en Medio Oriente no es un episodio aislado ni reciente; está anclado en procesos históricos profundos como el colonialismo y la conformación del orden mundial posterior a la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, lo que distingue a esta época es el creciente protagonismo del Sur Global —regiones como América Latina, África y Asia— que hoy gozan de mayor agencia y visibilidad. Este bloque no solo critica abiertamente al Norte Global, sino que busca construir alternativas que reflejen un multilateralismo más justo y equitativo.

Desde la mirada asiática, en particular desde China, se promueve una narrativa que desafía la gobernanza global tradicional, fomentando la idea de una comunidad de destino compartido y un diálogo entre iguales. Aunque China se autodefine como portavoz del Sur Global, la realidad es que este bloque es diverso y no homogéneo. Países como México, con su reciente reajuste diplomático, están buscando balancear sus relaciones, sin desvincularse totalmente de Estados Unidos, dada su cercanía geográfica y la interdependencia económica.

Además, este conflicto revela fracturas internas dentro del Norte Global mismo, como se observa en Europa, donde debates sobre el apoyo a Israel o la compra de armas generan divisiones inéditas en tiempos recientes.

Desde mi perspectiva, esta recomposición del tablero internacional es tan desafiante como fascinante. El surgimiento de nuevos polos de poder no significa automáticamente un mundo más equitativo, pero sí abre espacios para cuestionar las estructuras heredadas. México, al igual que otras naciones del Sur Global, enfrenta el reto de no solo reposicionarse diplomáticamente, sino también de repensar qué tipo de liderazgo y voz quiere proyectar en esta nueva configuración internacional.

Frente al temor creciente que se refleja en los medios y redes sociales, la Mtra. León advierte que hablar de una Tercera Guerra Mundial es, en gran medida, producto de narrativas sensacionalistas que más buscan controlar socialmente y desviar la atención de problemas internos que representar una amenaza inminente.

Pone como ejemplo lo ocurrido en el estrecho de Taiwán, donde mientras la prensa estadounidense anunciaba una invasión inminente, la vida cotidiana en la isla transcurría con normalidad. El mundo multipolar y fragmentado en el que vivimos limita la posibilidad de una guerra total, ya que los intereses económicos, políticos y sociales están entrelazados y funcionan como freno a conflictos de gran escala. Por otro lado, aunque China continúa fortaleciendo su capacidad defensiva, su prioridad es evitar cualquier guerra que ponga en riesgo sus rutas comerciales y su modelo de desarrollo económico basado en la globalización y la conectividad.

Como joven que consume noticias a diario, es imposible no sentirse interpelada por estos titulares que apelan al miedo. Sin embargo, tras este análisis me doy cuenta de lo crucial que es entender quién emite la narrativa, con qué propósito y en qué contexto. Tal vez el reto más grande no sea evitar la guerra, sino combatir la desinformación que, a su modo, también erosiona las democracias.

La Mtra. León señala que el alarmismo también refleja una desconexión preocupante entre la ciudadanía y el análisis internacional riguroso. La falta de madurez en la esfera pública y en los espacios virtuales permite que las redes sociales se conviertan en terreno fértil tanto para movimientos sociales legítimos como para discursos extremistas y manipulados políticamente. Además, advierte que dentro del propio gremio de internacionalistas persisten visiones eurocéntricas que limitan una comprensión plural y global de los conflictos. El desafío es grande: democratizar el análisis geopolítico y fomentar una ciudadanía crítica e informada.

En lo personal, esta entrevista fue también una confrontación con mis propias limitaciones como analista en formación. Me recordó que la política internacional no puede ser leída únicamente desde el lugar en el que estamos parados, ni desde los algoritmos que condicionan nuestra información diaria. Hay que atrevernos a escuchar voces desde otras latitudes, a salir de la comodidad intelectual que muchas veces perpetúa estereotipos o explicaciones simplistas.

Por eso, más allá del ejercicio periodístico, esta columna es también una invitación a desacelerar el juicio, a desconfiar de lo absoluto, y a buscar explicaciones que estén menos centradas en nuestra mirada y más abiertas a la complejidad del mundo.

Yezda Mejía
Columnista
Yezda Gisel Mejía Abarca es internacionalista y columnista enfocada en el análisis político, social y económico. Ha participado en iniciativas de vinculación institucional, liderazgo juvenil y proyectos de impacto social. Actualmente colabora en espacios de opinión pública y participa en iniciativas empresariales y académicas en Puebla. Complementa su formación con estudios en Derecho.

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