Por Vaquero González
- Donald Trump será recordado no como el “gran salvador” de Estados Unidos, sino como el presidente que aceleró la caída del poder estadounidense y abrió la puerta a que China se consolidara como potencia hegemónica.
Cómo movió el tablero geopolítico en su contra:
- Energía y clima: al sacar a EE.UU. del Acuerdo de París en 2017, Trump abandonó
un espacio donde se negocian las reglas del futuro energético. Resultado: China y la
UE se posicionaron como líderes de la transición verde, con China invirtiendo más
de $546 mil millones de dólares en renovables en 2022, casi el doble que EE.UU.
(BloombergNEF). Esto no es ecología, es poder: quien controle la energía controla el
siglo.
● Comercio global: la guerra arancelaria con China (2018–2019) terminó debilitando a
EE.UU. y fortaleciendo el bloque asiático. Según la OMC, el comercio intra-Asia
creció un 20% más rápido que el mundial en esos años. En paralelo, el RCEP (el
tratado regional más grande del planeta, sin EE.UU.) entró en vigor en 2022 con
China al centro, dejando a Washington fuera del mercado que concentra el 30% del
PIB mundial.
● Tecnología estratégica: Trump bloqueó a Huawei, pero sin alternativa propia.
Mientras tanto, Pekín destinó $150 mil millones a semiconductores y $70 mil
millones a inteligencia artificial entre 2019 y 2024 (China State Council). Hoy, China
ya lidera en 37 de las 44 tecnologías emergentes críticas (ASPI 2023), desde drones
hasta superconductores, relegando a EE.UU. al segundo lugar.
● Diplomacia y seguridad: su hostilidad hacia la OTAN abrió espacio a Rusia y China.
Moscú amplió su influencia en África con el Grupo Wagner, y Pekín firmó acuerdos
militares con Irán y Arabia Saudita. En paralelo, el yuan superó al dólar en volumen
de transacciones comerciales en Asia en 2024 (SWIFT), un golpe directo al corazón
del poder americano: su moneda.

El peligro de su permanencia:
- Trump no se conforma con haber debilitado el orden internacional. Busca permanecer en el
poder a toda costa, cuestionando elecciones, instituciones y hasta la propia idea de
democracia. Su insistencia en “ser la salvación” es, en realidad, la negación de aceptar que
bajo su mandato se aceleró la pérdida de hegemonía.
La historia advierte:
- En los últimos 500 años ha habido 17 transiciones de poder hegemónico, de las cuales 11
terminaron en guerra (Graham Allison, Harvard). Ese es el riesgo real: ¿qué estaría
dispuesto a hacer Trump para que EE.UU. no se convierta en segundo lugar frente a China?
Trump no solo hizo grande a China, hizo pequeño a Estados Unidos. Y lo peor es que aún
cree que puede salvar lo que él mismo destruyó.




