Violencia discursiva, un arma consolidada en el siglo XXI.

Por Michell Elizabeht Corona Luna

Legitimar toda acción en la política deviene desde tiempos remotos con obras de teóricos de izquierda o derecha, todo medio que conlleve al poder merece ser considerado en los temas de debates y en la vida cotidiana de cada ciudadano.

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El mundo ha estado repleto de guerras y conquistas desde tiempos memorables, el arte de la oratoria ha ganado espacio como principal herramienta para conseguir algún objetivo, pero por ahora nos enfocaremos en la violencia a través del discurso.

Como bien se mencionó, el mundo se ha moldeado desde la esencia de la violencia, Arendt (1969) enuncia:

“Nadie consagrado a pensar sobre la Historia y la Política puede permanecer ignorante del enorme papel que la violencia ha desempeñado siempre en los asuntos humanos” .

El poder exige más poder y quienes tienen dicho poder nunca están saciados, y así transcurran siglos pareciera que la violencia no se disipa más bien se transforma.

El siglo XXI está siendo testigo de una nueva forma de violencia implementada en la política, una extensión de la violencia discursiva que está tomando fuerza desde la propia globalización de las redes sociales, todo aquel actor político que se pronuncia pública o no públicamente resuena estruendosamente en las redes sociales, y lo realmente preocupante recae en aquellas palabras que resultan ser violentas, aunque parecieran inofensivas.

Debido a las circunstancias políticas actuales el mayor ejemplo a relucir es el actual presidente Donald J. Trump quien regresa al ojo público de la política en lo que lleva el 2026, esta vez con la amenaza de tomar Groenlandia mediante la compra o invasión del territorio, la agresiva retórica del presidente Donald Trump reitera la intención de su conquista, quien a través de las redes sociales de la casa blanca y bajo propias palabras enunció “ me gustaría hacer un trato de la forma sencilla, pero si no lo hacemos de la forma fácil lo haremos en la forma difícil” lo anterior resulta en un discurso violento que no ha hecho más que alertar a los gobernantes y a la propia sociedad.

La importancia de mantener la atención en lo que respecta a Donald Trump no es exageración por su retórica, si no que también por sus acciones, lo cual se ha confirmado recientemente con Venezuela, recordándole al mundo que las palabras no quedan en el colectivo imaginario cuando se trata de poder y conquista, si no que toman acción con el fin de beneficiar a unos cuantos, en palabras de Roitman (2007)

“Cuanto más se predica vivir en sociedades democráticas más se degrada
la condición humana.”

Principalmente Estados Unidos quien dice ser el país más democrático, pero por lo contrario se observa dentro y fuera de su nación subordinación y miedo implantando en la sociedad actualmente.

Intentar legitimar la forma de hacer política mediante los discursos violentos, significa normalizar lo peligrosa que podrían llegar a ser las palabras, y más aún impulsadas por un arma a la que todos tenemos acceso como las redes sociales, esta constante herramienta en la sociedad demuestra la consolidación de la violencia discursiva disfrazada de discursos políticos, si bien es cierto la libre expresión también es un derecho fundamental, no se debe perder de vista la línea que cruza la violencia con la opinión pública.

El mundo está tomando una nueva ruta con la tecnología, la política está cambiando con ella y el predecir el mañana recae en las acciones del hoy, mantener la critica es parte esencial del cuestionar a nuestros líderes mundiales.

Michell Corona
Columnista
Soy Michell Elizabeht Corona Luna nacida el 18 de marzo del 2002 en white plains NY, sin embargo radico desde los 5 años en Puebla, desde los 10 años la política me ha interesado, por ello he trabajado en el campo social con un enfoque cultural, actualmente soy licenciada en ciencias políticas formada por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, participé en la creación de un proyecto llamado Corazón de Pueblo con carácter social y político trabajando en el bienestar social, así mismo escribo acerca de política, geopolítica, así como de temas sociales, filosóficos e incluso históricos, siempre de la mano de la ciencia política.

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