Por Michelle Corona
La migración como principal fuente de supervivencia en México, desata una ola de factores que alteran la propia percepción del nacionalismo cívico en los niños nacidos en territorio estadounidense.
La cultura política y social manifiesta un sentido común nacionalista entre los ciudadanos de un territorio, pero cuando dos culturas conviven dentro y fuera del hogar un margen de identidad es adaptado a la percepción de los ciudadanos que ahora comparten dos sentimientos en un mismo espacio.
Por un lado el intrigante interés por la tierra de sus progenitores y por el otro la cotidianidad de sus vidas diarias en el espacio público, ante ello ¿cómo equilibrar dos culturas arraigadas en la construcción de la identidad nacional?, la integración y resilencia para con la sociedad norteamericana remite a una tarea ardua en los niños de padres mexicanos nacidos en territorio estadounidense, Gaspar (2017) sugiere “la integración, a diferencia de la asimilación, permite al individuo mantener su identidad y cultura original sin alterarla de manera profunda…).
A raíz de ello se entiende la importancia que la segunda generación de mexicanos nacidos en Estados Unidos ha resistido en el desarrollo cultural de su identidad, conservar sus raíces y coexistir en un entorno en donde el racismo impera, sugiere un acto de resilencia fundamental.
En una cultura que se esmera por borrar la identidad de todos aquellos “aliens” que no pertenecen a su sistema institucional y social, los “chicanos” adhieren un nuevo concepto para cuestionar la hegemonía cultural norteamericana, Gramsci desarrolló en su obra “Los cuadernos de la cárcel” que la dominación ideológica y cultural se impone a través de las escuelas, medios de comunicación etc.
Entonces ¿Cómo han logrado resistir la coacción que existe en su entorno fuera del núcleo familiar? Una sugerencia radica en el sentido de pertenencia que las redes sociales han desarrollado, o tal vez una forma de ver al mundo como sus padres han resistido en un país distinto al suyo, pero manteniendo costumbres y tradiciones, o quizá el propio nacionalismo mexicano que aún estando a miles de kilómetros te arropa cálidamente.
Las respuestas pueden variar de acuerdo a los diferentes tipos de estudios, sin embargo, resulta fundamental reconocer la resiliencia que existe en lo que algunos llaman “chicanos”, en una tierra que constantemente se esmera por borrar las huellas históricas de quienes habitan en el territorio, su sentido de pertenencia forma parte de dos perspectivas de ver el sentimiento nacional, por un lado, el lugar en el que se han criado y por el otro las raíces de todos aquellos a quienes aman.
Gaspar Olvera S. (2017) La segunda generación de mexicanos nacidos en Estados Unidos. Reto para ambos países. Carta económica regional.
Gramsci A. (1981) Cuadernos de la cárcel. Era, S.A de C.V


