El Gobierno de México avanza en la ruta de infraestructura pública con visión social. Bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum, se consolida una política hídrica que prioriza a las personas y no a los intereses privados, como lo demuestra la nueva obra hidráulica en La Paz, Baja California Sur.
A través de CONAGUA, el Gobierno federal impulsa la construcción y operación de un acueducto de 15 kilómetros que conecta la presa El Novillo con la capital del estado, una infraestructura estratégica que permitirá garantizar el suministro de agua potable a más de 250 mil habitantes del municipio.
Esta obra representa una solución estructural a uno de los principales problemas históricos de La Paz: la escasez de agua derivada del crecimiento urbano, el estrés hídrico y décadas de falta de planeación. Esta magna obra responde a una lógica distinta: inversión pública para garantizar derechos.
El acueducto permite aprovechar de manera eficiente el almacenamiento de la presa El Novillo, fortaleciendo la red de distribución y asegurando un flujo constante hacia la ciudad. En términos prácticos, significa menos tandeos, mayor estabilidad en el suministro y mejores condiciones de vida para miles de familias.
Desde el inicio de su gobierno, Claudia Sheinbaum ha dejado claro que el desarrollo no puede desligarse del bienestar social ni del cuidado de los recursos naturales, la presidenta ha colocado al agua como eje estratégico de la política pública nacional.
Esta obra en Baja California Sur se inscribe en una agenda más amplia de seguridad hídrica, que reconoce al agua como un bien común, finito y esencial para la vida. No se trata solo de llevar agua hoy, sino de garantizarla para las próximas generaciones, con infraestructura moderna, planeación territorial y sostenibilidad, detrás de cada kilómetro de tubería hay una política pública que apuesta por cerrar brechas y garantizar condiciones mínimas de bienestar.
Además, este proyecto fortalece el desarrollo regional, genera empleos directos e indirectos y contribuye a la estabilidad urbana de una de las ciudades con mayor crecimiento en el noroeste del país.
En La Paz, el agua deja de ser un privilegio para convertirse en una certeza cotidiana. Y eso, en un contexto de crisis climática y estrés hídrico, no es poca cosa.
La obra hidráulica en Baja California Sur se suma a una serie de proyectos estratégicos que consolidan el segundo piso de la transformación: infraestructura con justicia social, planeación a largo plazo y visión ambiental.


