30 Diciembre de 2025.- El trágico descarrilamiento del Tren Interoceánico en el estado de Oaxaca, que dejó al menos 13 personas muertas y 98 lesionadas, no solo sigue siendo noticia por sus consecuencias humanas, sino que reavivó el debate político sobre la operación y gestión de este proyecto de infraestructura emblemático en México.
El Partido Revolucionario Institucional (PRI), a través de su coordinador de senadores Manuel Añorve, exigió una revisión inmediata de la participación de la Secretaría de Marina (Semar) en la operación del Tren Interoceánico, una decisión que se tomó en el marco del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, un ambicioso proyecto ferroviario que conecta Salina Cruz, Oaxaca, con Coatzacoalcos, Veracruz
En conferencia de prensa, Añorve señaló que el accidente obliga a evaluar si la Marina debe seguir al frente de la operación, ya que —en su opinión— la institución ha asumido tareas que van más allá de sus competencias naturales, como la administración de infraestructura ferroviaria. El senador argumentó que el descarrilamiento es síntoma de falta de planeación técnica y de especialistas ferroviarios calificados, y que esa ausencia de criterio profesional fue un factor clave para que ocurriera el siniestro.

La postura del PRI no se queda en la crítica: también cuestiona la estrategia seguida durante el diseño, ejecución y operación de una obra promovida fuertemente en el sexenio anterior. Para Añorve, la asignación de responsabilidades sin considerar perfiles técnicos y la prisa por inaugurar la obra incrementaron los riesgos operativos. Esto, dijo, obliga a revisar no solo el control operativo, sino la lógica general detrás de delegar este tipo de proyectos a las fuerzas armadas.
Este reclamo político se da en medio de una creciente preocupación nacional por la seguridad y supervisión de obras públicas estratégicas, especialmente aquellas que involucran inversión millonaria y la vida de cientos de personas. El accidente en la Línea Z del Tren Interoceánico ha resaltado las tensiones entre quienes defienden el enfoque de obra rápida y quienes exigen mayor rigor técnico y transparencia en la gestión de infraestructuras de transporte fundamentales para el desarrollo regional
Para el PRI, revisar el papel de la Marina en el Tren Interoceánico no es una cuestión menor: se trata de garantizar que órganos especializados y técnicos, no solo militares, estén a cargo de funciones que implican riesgos y responsabilidades claras para la ciudadanía. La exigencia se suma a un coro de críticas que también alzan otros grupos parlamentarios, que han señalado la necesidad de una investigación exhaustiva y —de ser necesario— cambios estructurales en la administración de este corredor ferroviario.
Esta discusión política sobre el control del tren ocurre mientras las autoridades continúan las investigaciones técnicas y judiciales para determinar las causas exactas del descarrilamiento y atender a las familias afectadas, en un momento en que la seguridad ferroviaria se coloca como un tema prioritario para el futuro de la infraestructura nacional.


