Cartagena, Colombia. En la Cumbre Mundial de Comunicación Política, la consultora mexicana Gisela Rubach Lüeters sacudió a la audiencia con una intervención cargada de advertencias sobre el impacto de la inteligencia artificial y el metaverso en los procesos democráticos.
Rubach planteó que vivimos en una era de “marketing virtual, sociedad inmersiva y meta gobernanza”, donde la tecnología ya no solo acompaña la política, sino que la redefine. Con una pregunta que resonó en el auditorio, lanzó: “¿seguimos gobernando nosotros o el algoritmo?”.
La consultora no dudó en poner el dedo en la llaga: “Estamos siendo testigos del fin del humano como lo conocimos”, advirtió, al reflexionar sobre escenarios de política en el metaverso y la influencia de herramientas como ChatGPT en campañas electorales. “La IA no distingue qué es bueno y qué es malo”, señaló, lo que abre un dilema ético profundo.
Con tono crítico, alertó sobre el auge del populismo digital contra la democracia artificial, y sostuvo que tarde o temprano avanzamos hacia esta última: “¿A dónde nos está llevando la tecnología? Tarde o temprano estamos yendo a la democracia artificial”.
Rubach introdujo además un nuevo concepto: el metaestratega, figura que controlará campañas y gobiernos en entornos virtuales. “¿Qué implica ser metaestratega? ¿Y quién va a controlarlo?”, se preguntó, al tiempo que recordaba la máxima: “Con un gran poder viene una gran responsabilidad”.
La consultora hizo un llamado a recuperar la brújula moral: “Debe haber un regreso de ética y valores. Necesitamos un código de ética para enfrentar la democracia artificial”.
En su conclusión, dejó un mensaje esperanzador: la inteligencia artificial puede ser copiloto, pero “la humanidad siempre debe ir al volante”. Para Rubach, la IA, el metaverso y la dependencia tecnológica ya están aquí, pero la clave está en cómo los gobernantes decidan programar el poder.



