Por Alberto Tinajero.
La situación en el Estado de México se ha tornado complicada. Estamos a días del comienzo de la siguiente legislatura en el Congreso local del Estado de México, y se ha generado una lucha tras bambalinas por la coordinación del grupo parlamentario de Morena y de quien, a su vez, sería el líder de la Junta de Coordinación Política. Desde distintas trincheras, grupos de poder en la entidad han insistido en navegar contra corriente para llevar a sus cuadros a ocupar dichos espacios, argumentando que no les quita el sueño quién los ocupe y que el cambio en la entidad se genera únicamente desde el Palacio de Gobierno del Estado de México, no desde el Congreso. No se deje engañar por semejantes trampas; el poder legislativo es de vital importancia para el cambio de rumbo del Estado de México, y quien lo presida también.
Lo anterior es relevante debido a que desde ahí, la Gobernadora del Estado de México requiere de un perfil de su confianza que pueda impulsar las iniciativas en beneficio de todos y todas las mexiquenses. Pareciera que mediáticamente, un grupo que debiera apoyar en la construcción de la merecida transformación del Estado de México se encuentra antagonizando una pugna para restarle importancia a la coordinación de la cámara local y de la relevancia que juega el Congreso local. Lo anterior se debe a que hay dos propuestas que han sido mencionadas en diferentes frentes y cuya experiencia divide la opinión pública.

Sin embargo, en la transición política que vive uno de los estados más importantes de la República, no es momento de divisiones. Hace ya casi un año, los mexiquenses votaron por la esperanza y, en las pasadas elecciones, dotaron a nuestra gobernadora de una mayoría en el Congreso del Estado para que pueda impulsar las reformas necesarias para la transformación de la entidad. La responsabilidad adquirida es tal que no se debe ni se puede fallar a los mexiquenses; por este motivo, cerrar filas con nuestra gobernadora garantiza que en el Estado de México el cambio sea una realidad.
Nos encontramos en un momento de transición política, ideológica y social, donde la unidad no sirve si solamente se promulga; esta se debe practicar. Y hoy, el Estado de México requiere de un cambio emanado no solo desde el Palacio de Gobierno del Estado, sino en conjunto con un liderazgo en el poder legislativo y el apoyo de todos los mexiquenses. No se deje engañar por notas explosivas, publicaciones engañosas o discursos incendiarios. Recordemos que con quien se debe cerrar filas es con quien trajo la esperanza a la entidad y acabó con 90 años de lo mismo. Teniendo presente lo anterior, las definiciones son claras.

