Por Alfredo Inzunza.
Los mercados están atravesando momentos históricos. Aunque la incertidumbre en torno a las empresas tecnológicas ya comenzó a erosionar las bases de los principales índices globales, los recientes datos de empleo en Estados Unidos han intensificado esa incertidumbre, llevándola al caos. Con un mercado laboral que muestra signos de enfriamiento y una tasa de desempleo que ha alcanzado el 4.3%, la palabra que domina el panorama es “recesión”. La idea de una inminente contracción económica ha ganado fuerza, y los últimos datos han dado peso a esta preocupación, incluso grandes instituciones financieras como lo es JP Morgan elevaron el riesgo de recesión en Estados Unidos a un 35% y Goldman Sachs a un 25%.
La “Regla de Sahm”, un indicador que señala el inicio de recesiones a través del análisis del mercado laboral, ha pasado a un estado de alerta máxima, y algunos ya se preguntan si la recesión es inevitable.
Esta regla establece que la primera etapa de una recesión se da cuando el promedio móvil de 3 meses de la tasa de desempleo supera en medio punto porcentual (0.50%) o más al promedio móvil de tres meses de la tasa de desempleo más baja registrada en los 12 meses previos. En julio, el indicador alcanzó 0.53 puntos, lo que sugiere la posibilidad de una recesión en Estados Unidos. Aunque es solo un indicador, es conocido por su precisión y su capacidad para detectar rápidamente el inicio de una recesión. Esta regla ha sido válida en las últimas 8 recesiones en Estados Unidos desde 1960, con la única excepción en 1992, cuando se registró un aumento justo después de una recesión previa.
¿Por qué una fórmula tan específica es capaz de predecir una recesión?
La lógica es simple, si la economía se enfrenta a una serie de despidos, esta espiral afecta inevitablemente a la economía, lo que suele desembocar en una recesión. La pérdida de empleo o el temor a perderlo lleva a una disminución del gasto, lo que reduce los ingresos de las empresas y, en consecuencia, provoca más despidos, creando un círculo vicioso que finalmente empuja a la economía hacia una contracción.
La Regla de Sahm se fundamenta en un mecanismo de retroalimentación significativo, incrementos modestos en la tasa de desempleo pueden escalar rápidamente. La presencia de trabajadores sin empleo reduce la demanda de los consumidores, lo que a su vez lleva a más despidos. Además, un aumento en la tasa de desempleo no solo impacta a los desempleados, sino que también suele asociarse con menos aumentos salariales, menos oportunidades de empleo y un aumento general en la incertidumbre económica.
Esto es lo que muchos analistas creen haber observado en los datos de empleo del pasado viernes 2 de agosto. El informe del Departamento de Trabajo de Estados Unidos mostró que la tasa de desempleo aumentó 0.2%, ya que la tasa de junio fue del 4.1% y durante el mes de julio la tasa de desempleo fue del 4.3%, cabe señalar que el número de desempleados lleva 4 meses al alza, esto no se veía desde el periodo marzo-junio 2009, cuando Estados Unidos estaba atravesando por la Gran Crisis Financiera, y también hay que resaltar que únicamente se generaron 114,000 nuevos empleos durante el mes de julio, muy por debajo de las expectativas del mercado (175,000 nuevos empleos), esta es la menor creación de empleos para un mes desde abril de 2024.

Estos datos activaron la Regla de Sahm, ya que el promedio de tres meses superó en más de medio punto el mínimo de los últimos doce, el umbral crítico según esta regla. Además, los decepcionantes resultados de las grandes empresas tecnológicas y una Reserva Federal que ahora está abierta a recortes de tipos de interés han desatado un pánico generalizado en un mercado que ha tenido que adaptarse rápidamente a un cambio completo de narrativa. Se ha pasado de esperar un aterrizaje suave (el famoso “soft landing” que Powell mencionaba mucho) a necesitar recortes agresivos para evitar una recesión que parece cada vez más inevitable. La urgencia es tal que el consenso de Bloomberg ya estima una probabilidad del 60% de un recorte de tipos en una reunión de emergencia. Además, el mercado de swaps ya anticipa un recorte de 125 puntos base (1.25%) para diciembre, esto dejaría a la tasa en un rango de 4.25%-4.50%, ya que la tasa actual se ubica en un rango de 5.25%-5.50%.
En cuanto a la regla, el propio Jerome Powell (presidente de la Reserva Federal) la mencionó en la rueda de prensa del 31 de julio, después de la reunión en la que se decidió no alterar los tipos de interés, estas fueron sus palabras, “Se trata de una regularidad estadística, no es una regla económica que garantice que algo suceda con certeza”.
¿Es el debilitamiento del empleo en Estados Unidos lo suficientemente grave como para desencadenar una recesión global? ¿Estamos al borde de una ola de despidos que ponga fin a la posibilidad de un aterrizaje suave? Claudia Sahm ha comentado que las particularidades actuales del mercado laboral de Estados Unidos podrían hacer que su regla no se cumpla en esta ocasión y que estos escenarios no son los más probables.
Sahm afirmó que “es probable que la Regla de Sahm esté exagerando el debilitamiento del mercado laboral”. Esto se debe a que, en lugar de reflejar una avalancha de despidos que sacuda la economía, el mercado laboral podría estar respondiendo a cambios inusuales en la oferta laboral derivados de la pandemia y la inmigración, por lo que el mercado laboral está comportándose de manera atípica en comparación con ciclos económicos anteriores.
¿Acertará la Regla de Sahm la próxima recesión en Estados Unidos?


