Paridad Sustantiva: Alternancia de género entre gubernaturas y desigualdad en el ámbito laboral.

Una opinión de Leticia Peraza y Alfredo Inzunza

El 06 de junio de 2019 se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la reforma constitucional en materia de paridad entre géneros, o reforma “paridad en todo” que se destacó por expresamente conferir el deber de los partidos políticos para observar el principio de paridad de género en la postulación de todas sus candidaturas, incluyendo los cargos unipersonales como son las gubernaturas.

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Se ha registrado una deuda histórica con las mujeres en diversos rubros de la vida cotidiana, destacando importantes avances en el servicio público y en los cargos de elección popular; sin embargo, hay mucho más por hacer.

Lograr el cabal cumplimiento de la paridad sustantiva en el proceso electoral 2020-2021 implicó decisiones sustantivas del Consejo General del INE y la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal, pues si bien la mayoría de las entidades federativas no contemplan en sus constituciones locales la alternancia de género en cargos unipersonales, como lo es el caso de gubernaturas, los partidos políticos están obligados a observar los lineamientos del INE para el desahogo de los procesos electorales respectivos, donde en 2021 se registraron diversas impugnaciones por parte de los PP por no garantizar la paridad sustantiva (en especial al incumplimiento con la alternancia de género) aduciendo su libre determinación de escoger a sus aspirantes y candidatos.

Lo anterior propicia un ejercicio de reflexión del Proceso Electoral Concurrente 2023-2024, se registró un gran avance para revertir la deuda histórica hacia las mujeres en puestos clave de poder y toma de decisiones públicas, en particular en el cargo de gobernadores y gobernadoras, esto ante los criterios que emitieron las Comisiones Unidas de Prerrogativas y Partidos Políticos y de Igualdad de Género y No Discriminación del Instituto Nacional Electoral (INE) tendientes a garantizar la paridad de género en la postulación de al menos cinco mujeres de las nueve entidades donde se eligieron gubernaturas y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México en el Proceso Electoral Local 2023-2024.

Ahora bien, derivado del análisis del contenido de las constituciones locales, se advierte que solamente en Baja California Sur, Jalisco e Hidalgo se establece expresamente la alternancia de géneros entre gubernaturas, por lo que debemos cuestionar la regulación existente en materia de paridad en gubernaturas, requisito indispensable para alcanzar la verdadera paridad sustantiva.

Por tanto, es pertinente mencionar además que el Consejo General de INE debe realizar un análisis puntual de la declaración de principios, el programa de acción y estatutos de los partidos políticos bajo el principio de paridad sustantiva para la postulación de candidaturas a gubernaturas: es necesario abatir el rezago histórico en las primeras posiciones de poder que han sido históricamente ocupados por hombres, para revertirlo a efecto de que las mujeres conduzcan la administración pública en todos los niveles de gobierno.

A pesar de sus contribuciones, las mujeres reciben salarios más bajos. ¿A qué se debe esto?

La disparidad salarial entre hombres y mujeres continúa siendo un asunto relevante en la sociedad mexicana. Las mujeres asumen responsabilidades familiares que complican su ascenso a cargos más altos en el mundo laboral. En numerosas ocasiones, eligen trabajos informales debido a la flexibilidad que estos les proporcionan para cumplir con sus obligaciones en el hogar.

Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, por cada 100 pesos que gana un hombre, las mujeres solo reciben 81. Esto significa que, en promedio, una mujer debe trabajar un día adicional a la semana para igualar los ingresos semanales de un hombre. Sin embargo, hay quienes desestiman la existencia de una brecha salarial, alegando que las mujeres laboran menos horas o que no se han encontrado diferencias significativas en los salarios por trabajos similares. El ámbito laboral presenta diferencias notables entre los sectores formal e informal. En el sector formal, donde se implementan políticas de equidad de género, la brecha salarial sigue siendo evidente; una mujer gana, en promedio, 86 pesos por cada 100 que recibe un hombre. La situación es aún más problemática en el sector informal, donde las mujeres solo obtienen 74 pesos por cada 100 ganados por un hombre. Para igualar este ingreso, una mujer tendría que trabajar casi dos días más cada semana.

Este fenómeno se debe, en gran medida, a las obligaciones familiares que asumen las mujeres, lo que las lleva a buscar empleos informales con horarios más flexibles. La carga de trabajo no remunerado, que abarca tareas domésticas y de cuidado, genera una doble jornada laboral. En promedio, una mujer en México dedica 9 horas diarias a estas actividades, mientras que los hombres solo dedican 18 horas semanales a trabajos domésticos.

Esta carga desigual restringe el acceso de las mujeres a ingresos más altos y perpetúa ciclos de pobreza, especialmente en hogares encabezados por madres solteras. No obstante, es erróneo asumir que el mercado ha establecido estos salarios de manera eficiente. Las labores de cuidado y domésticas son fundamentales y deberían ser reconocidas adecuadamente.

La exclusión de las mujeres del mercado laboral también tiene un impacto negativo en la economía nacional, limitando la producción y la recaudación de impuestos. Por ello, es urgente implementar políticas públicas con un enfoque de género que aborden estas disparidades.

Una de las prioridades más urgentes es la creación de infraestructura para el cuidado. Las familias deben tener acceso a guarderías, escuelas de tiempo completo y otros centros de cuidado para que las mujeres puedan integrarse al mercado laboral. Esto les permitiría acceder a empleos formales y, por ende, mejorar sus ingresos.

Asimismo, es esencial ampliar y hacer obligatorias las licencias de paternidad, ya que su corta duración agrava la carga desigual que enfrentan las mujeres. Un sistema de cuidado más equitativo no solo beneficiaría a las mujeres, sino que también permitiría a los hombres involucrarse de manera más activa en la crianza y el cuidado de sus hijos.

En 2021, el Banco Mundial destacó que si las mujeres participaran en la fuerza laboral al mismo nivel que los hombres, el ingreso per cápita en México podría ser un 22% más alto. Esto subraya que incentivar la participación de las mujeres en el mercado laboral no solo contribuiría al crecimiento económico, sino que también beneficiaría a la sociedad en general.

Para quienes piensan que abogar por la equidad salarial reduce sus oportunidades, la realidad es que crear un entorno equitativo resultará beneficioso para todas y todos.

Alfredo Inzunza
Columnista
Es licenciado en Administración Financiera por la Universidad TecMilenio y maestrante en Gestión y Política Pública en la Universidad Autónoma de Occidente, ha colaborado como consultor financiero en M1 Consultores, actualmente es profesor en la Universidad Autónoma de Occidente y analista financiero en una empresa del sector agrícola. Escribe para compartir análisis claros y críticos sobre finanzas, geopolítica, política pública y su impacto en la realidad económica.

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