Por Alfredo Inzunza
El próximo año podría traer distintos escenarios para el peso mexicano, durante este año se ha visto fortalecido por diferentes factores los cuales mencionaremos más adelante.
Durante 2023 el peso mexicano se ha mantenido fuerte debido a distintos factores, uno de ellos es el “spread” entre las tasas de interés que existe entre Estados Unidos y México, dicho de otra manera el diferencial de tasas de interés, esto ha mantenido a México en el mapa como un país atractivo para invertir debido a que la deuda soberana del país aún cuenta con una calificación crediticia dentro del grado de inversión por las distintas calificadoras.
Otro factor por el cual el peso mexicano se ha mantenido fuerte es por el fenómeno actual que se está viviendo en el país, el cual es el nearshoring, que básicamente consiste en mudar las fábricas de alguna empresa de su país de origen a otro país donde el destino final esté más cerca y de igual manera que todo sea más barato, el salario, los insumos, la electricidad, los impuestos, etc.
Además de estas 2 variables influyen otras cuantas más, por mencionar algunas de ellas serían el crecimiento económico, la inflación, el desempleo, balanza comercial, etc., principalmente estas variables influyen en la percepción de la salud económica del país y por lo tanto como efecto secundario influyen en el valor de la moneda nacional.
Ahora si, vamos a la idea principal de esta opinión, la cual responde a la pregunta si el próximo año será el fin del “superpeso”, se estima una depreciación de la divisa mexicana para el próximo año por distintos factores, recordemos que México es un país exportador por lo tanto tener un peso fuerte no es tan bueno para las empresas que tienen ventas en moneda extranjera, incluso en cuanto a nivel presupuestario, esto debido a que el gobierno es receptor de dólares.

Las remesas han alcanzado cifras récord durante los últimos meses, pero como la moneda nacional se ha mantenido fuerte estas rinden menos, además sumándole el factor inflación ya no generan el mismo consumo.
Resaltamos la baja de tasas que se viene por parte de Banco de México el próximo año, en una entrevista para El Financiero, la gobernadora de Banxico (Victoria Ceja), dio a entender que se va a empezar con el ciclo de baja de tasas de una manera discontinua a partir del próximo año, la mayoría de los analistas previo a las declaraciones de Ceja esperaban que la baja de tasas comenzará en la segunda mitad de 2024, pero con las últimas minutas que dio a conocer Banxico, se da a entender que van a empezar con el ciclo de baja de tasas antes de lo previsto, con esta información, y el dato de la inflación de noviembre (4.32%) el cual fue mayor al del mes de octubre (4.26%), se prevé que en la reunión del 14 de diciembre se mantengan las tasas en 11.25%, pero en la primera reunión del próximo año que es a principios de febrero, hasta el momento se espera una baja en la tasa de referencia, resalto que la decisión de la política monetaria estará ligada en gran parte al comportamiento del consumo.
Ahora, se estima que la reserva federal de igual manera comience a bajar tasas el próximo año, la mayoría de los analistas estimaba que la baja comenzará en los meses de mayo o junio, pero con el último informe del empleo privado en Estados Unidos, esta baja se puede adelantar, si Banxico comienza a disminuir la tasa de interés antes que la FED el spread entre ambos países va a comenzar a disminuir, por lo tanto existe la posibilidad de que los inversionistas encuentren más atractivo invertir en Estados Unidos debido a que conlleva un menor riesgo y ofrece rendimientos aún aceptables.
Con todo lo que se mencionó anteriormente vemos un panorama no tan favorable para el peso mexicano, habrá que esperar también si se logran aumentar los incentivos fiscales para el nearshoring, esto principalmente con el fin de atraer más inversiones y fortalecer las cadenas de valor en el país, la secretaria de economía (Raquel Buenrostro) recalcó que se plantea ampliar los incentivos no solamente a exportaciones sino también a la producción que se quede en México, esto último sería algo bueno para el peso mexicano, pero estaremos atentos al comportamiento de las distintas variables macroeconómicas que afectan el comportamiento de la divisa local.


