Tensiones geopolíticas y el oro: El activo refugio en tiempos de incertidumbre.

Por Alfredo Inzunza.

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Actualmente, estamos viviendo en un entorno internacional inestable, marcado por tensiones geopolíticas que ponen en riesgo al mundo, gracias a esto, uno de los activos favoritos de los inversionistas está adquiriendo mayor valor en su búsqueda de protección: el oro. En los últimos días, este metal precioso ha superado la barrera de los $2,500 dólares por onza, alcanzando así máximos históricos.

Diversos factores están impulsando el precio del oro al alza y consolidándolo como un activo refugio.

  • Los constantes ataques de Israel y las declaraciones contradictorias entre Hamás e Israel han disminuido las posibilidades de un avance en las negociaciones para un alto al fuego.
  • Las fuerzas ucranianas han avanzado hacia territorio ruso, lo que ha generado preocupaciones sobre una posible escalada en las tensiones entre Rusia y Ucrania.
  • Los datos económicos positivos de Estados Unidos la semana pasada, como la disminución en la inflación al productor y al consumidor, llevaron a los mercados a anticipar un recorte en la tasa de interés de 25 puntos base (0.25%) por parte de la Reserva Federal en septiembre.
  • Los mercados continúan esperando un recorte total de 100 puntos base (1.00%) por parte de la FED en las tres reuniones restantes de este año.

Recientemente, los bancos centrales han estado adquiriendo grandes cantidades de oro para sus reservas debido a varios factores clave.

  • Diversificación de reservas: El oro es visto como un activo seguro que ayuda a diversificar las reservas internacionales, protegiendo a los bancos centrales de la volatilidad en los mercados financieros y de cambios bruscos en el valor de otras monedas, como el dólar o el euro.
  • Protección contra la inflación: En un contexto de aumento de la inflación global, el oro actúa como una cobertura natural, ya que tiende a mantener su valor a largo plazo, preservando el poder adquisitivo de las reservas.
  • Incertidumbre geopolítica: Los conflictos internacionales y las tensiones geopolíticas han aumentado la percepción de riesgo global, lo que lleva a los bancos centrales a fortalecer sus reservas con activos considerados más seguros, como el oro.
  • Desconfianza en el dólar: Algunos países están reduciendo su dependencia del dólar estadounidense, buscando alternativas para diversificar sus reservas. El oro, al no estar vinculado a ninguna moneda en particular, se convierte en una opción atractiva.

Este aumento en las reservas de oro refleja una búsqueda de seguridad y estabilidad en un entorno económico global cada vez más incierto.

¿Volverá el patrón oro?

El patrón oro fue un sistema monetario en el que el valor de la moneda de un país estaba directamente ligado a una cantidad específica de oro. En otras palabras, las monedas y billetes en circulación podían ser convertidos en oro a una tasa fija. Este sistema dominó la economía global desde finales del siglo XIX hasta principios del siglo XX, con algunas variaciones. Los países que adoptaban el patrón oro comprometían sus bancos centrales a mantener reservas de oro equivalentes al valor de la moneda que emitían.

Características principales del patrón oro.

  • Convertibilidad: Las monedas podían ser convertidas en oro a un precio fijo.
  • Estabilidad de precios: En teoría, el patrón oro limitaba la cantidad de dinero que los gobiernos podían imprimir, ayudando a prevenir la inflación.
  • Equilibrio automático en la balanza de pagos: Si un país tenía un déficit comercial, oro saldría de ese país, reduciendo la oferta monetaria, lo que llevaría a una deflación y a una eventual mejora en la competitividad de sus productos.

En un patrón oro, como el que se restableció después de la Primera Guerra Mundial, la cantidad de oro en una nación y su demanda afectan la disponibilidad de dinero y la inflación. Esto limitaba el control de la Reserva Federal sobre el dinero en circulación, ya que no podía imprimir a voluntad.

Cuando el oro fluye hacia un país, aumenta las reservas de oro y, por lo tanto, la oferta de dinero. Para esterilizar esto, el banco central puede aumentar la proporción de reservas de oro en relación con los billetes en circulación o aumentar las tasas de interés para reducir el crédito a corto plazo. La salida de oro tiene el efecto contrario, disminuyendo el dinero en circulación, a menos que se reduzcan las tasas de interés o se disminuya la proporción de reservas de oro.

En la década de 1920, la Reserva Federal permitió que la proporción de reservas de oro en relación con los billetes aumentara, esterilizando efectivamente las entradas de oro del extranjero, lo que mantuvo la inflación de los precios al consumidor bajo control.

Sin embargo, esto exportó la deflación a otros países, que se vieron obligados a reducir el crédito interno debido a la caída de sus reservas de oro. Aunque la oferta monetaria de Estados Unidos se mantuvo controlada, las bajas tasas de interés fomentaron la especulación en los mercados de activos e inmobiliarios, culminando en un auge crediticio en 1925 y nuevamente en 1927. En ausencia de señales de inflación, la Reserva Federal tuvo pocos motivos para aumentar las tasas de interés a corto plazo, lo que mantuvo el auge de la economía y los mercados en los “locos años veinte”.

A pesar de sus defectos, el patrón oro era un elemento crucial para aquellos que intentaban detener la socialización de la economía por parte de la Reserva Federal, ya que restringía la creación de dinero. Esto se eliminó en la década de 1970 con la disolución de Bretton-Woods, desatando la capacidad de la Reserva Federal para imprimir dinero y manipular la economía, precisamente el patrón oro se abandonó definitivamente en 1971, cuando el entonces presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, suspendió la convertibilidad del dólar en oro, lo que se conoce como el “shock Nixon”.

Durante 2020, tras el impacto del COVID-19, se presenció la completa socialización del mercado financiero de Estados Unidos, con la FED interviniendo en varios mercados para respaldarlos, completando así el proceso de socialización que temían los opositores a la creación de la Reserva Federal hace más de 100 años.

Consecuencias de abandonar el patrón oro.

  • Con un sistema monetario muy adaptable, los políticos y bancos centrales a menudo tienden a aprovecharse de esa flexibilidad.
  • El escenario extremo ocurre cuando se busca eliminar el concepto de “recesión” a toda costa, utilizando herramientas como la expansión cuantitativa (QE). En este proceso, se reducen las tasas de interés a niveles extremadamente bajos, y la Reserva Federal inyecta grandes cantidades de liquidez en los mercados financieros.
  • La fluctuación inherente de los ciclos económicos tiende a disminuir la productividad, y la estabilidad que parece artificial se transforma en inestabilidad. No podemos tratar de modificar los ciclos económicos naturales, simplemente imprimiendo dinero sin control para llenar el sistema de liquidez y aplicar políticas expansivas, es importante reconocer que las recesiones cíclicas tienen su función positiva, ya que, en esencia, ayudan a depurar el sistema al eliminar excesos y desequilibrios.
Alfredo Inzunza
Columnista
Es licenciado en Administración Financiera por la Universidad TecMilenio y maestrante en Gestión y Política Pública en la Universidad Autónoma de Occidente, ha colaborado como consultor financiero en M1 Consultores, actualmente es profesor en la Universidad Autónoma de Occidente y analista financiero en una empresa del sector agrícola. Escribe para compartir análisis claros y críticos sobre finanzas, geopolítica, política pública y su impacto en la realidad económica.

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