¿Burnout en psicólogos? Sí, los psicólogos también nos enfrentamos a este fenómeno.

Por Pisc. Anna Alejandra Urquidez

Cada 20 de mayo en México se conmemora el Día del Psicólogo, es por ello que en este día quiero hablarte de un tema que quizá no muchas veces se habla, el burnout al cual podemos enfrentarnos quiénes ejercemos esta increíble profesión.

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El Síndrome de Burnout se refiere únicamente al agotamiento derivado del desempeño laboral y se relaciona más con el ámbito emocional; lo anterior ocurre como consecuencia de tener que realizar mucho trabajo en poco tiempo o bien, tener que realizar tareas que pueden generar angustia y sensaciones de culpa por no realizarlas correctamente. 

Este síndrome puede afectar profundamente al personal de psicología, tanto a nivel personal como profesional, existen varios factores, entre ellos los siguientes: el agotamiento emocional, los psicólogos en ocasiones absorbemos emociones intensas de nuestras consultantes, lo que puede llevar a una fatiga emocional constante. De igual forma puede ocurrir una despersonalización, es decir, para protegerse desarrollan una actitud clínica o distante hacia los consultantes, perdiendo en muchas ocasiones la empatía, que es la clave en la terapia. Sentimientos de ineficacia, puede que empiecen a dudar de su competencia profesional, sintiéndose inútiles o incapaces de ayudar realmente.

Mientras que a nivel físico puede existir fatiga crónica, es decir, cefaleas, insomnio, tensión muscular o problemas gastrointestinales.

Por otra parte a nivel profesional puede ocurrir un menor rendimiento con esto quiero decir que podría haber una disminución en la calidad de la atención terapéutica, pudiendo haber un aumento en el riesgo de errores clínicos. Problemas éticos, el desgaste puede afectar en cuanto a la toma de decisiones. En ocasiones graves el burnout puede llevar al abandono de la práctica clínica o cambios drásticos en la carrera.

Mientras que en la vida personal puede traer problemas en las relaciones personales, irritabilidad, aislamiento social y dificultad para disfrutar el tiempo libre.

Pero, ¿qué es lo que causa este burnout en los profesionales en la psicología? Sobrecarga de consultantes, falta de límites claros entre la vida personal y profesional, escasa supervisión, exposición constante al sufrimiento humano (fatiga por compasión), entre otros.

Te comparto algunas estrategias específicas para prevenir y manejar el burnout en psicólogos:

Autocuidado intencional, descanso suficiente, priorizar el sueño y tomar descansos durante la jornada laboral, alimentación equilibrada y ejercicio regular, mejora la salud mental y física, actividades placenteras: Incluir hobbies, tiempo con seres queridos, naturaleza, arte, etc., prácticas como la meditación, respiración consciente o yoga pueden ayudar a manejar el estrés y mantener la presencia durante las sesiones, límites claros, no llevar trabajo emocional a casa, evitar la sobreidentificación con los pacientes, aprender a decir “no” cuando sea necesario (por ejemplo, no aceptar más pacientes si ya estás al límite), mantener relaciones saludables fuera del ámbito laboral, hablar con colegas o amigos sobre las emociones sin romper la confidencialidad, participar en grupos de supervisión o intervisión profesional para compartir casos, emociones y experiencias, sentirse acompañado en la práctica clínica ayuda a reducir la sensación de carga, estudiar nuevas técnicas o enfoques terapéuticos puede renovar la motivación, también ayuda a sentir mayor seguridad y competencia, combinar la atención clínica con docencia, investigación, escritura, talleres, etc., puede reducir la monotonía y desgaste, establecer un número máximo de pacientes por día o semana según tu propia capacidad energética y emocional, programar descansos reales entre sesiones, ambientes de trabajo saludables: promover el respeto, la comunicación abierta y el reconocimiento, programas de bienestar laboral: algunos centros ofrecen espacios de contención emocional o pausas activas, evaluaciones periódicas de bienestar: para detectar signos de burnout a tiempo.

Y algo clave: la terapia para terapeutas: muchos psicólogos pasan años ayudando a otros sin darse el mismo espacio. Ir a terapia personal es una de las mejores formas de prevenir el burnout: te permite procesar lo que vives, conocerte mejor y mantener tu bienestar emocional.

No nos olvidemos de nosotros mismos, ejerzamos nuestra profesión con responsabilidad sobre la persona que confía en nosotros pero sobretodo seamos responsables con nosotros mismos.

Anna Urquídez
Columnista

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