De calor extremo a ciudades biodiversas.

Por Bárbara Apodaca

Anteriormente se presentó el análisis del Calor extremo en la ciudad de Culiacán, un esfuerzo conjunto entre gobierno y sociedad civil. El H. Ayuntamiento de Culiacán, Centro Eure, Publycom, Meridio, Fundación Coppel y Sociedad Botánica y Zoológica de Sinaloa IAP unieron fuerzas para analizar las condiciones de vulnerabilidad que genera el calor extremo en la salud, economía y medio ambiente.

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El propósito, recomendar políticas públicas efectivas, con énfasis en soluciones basadas en la naturaleza y preservación de la biodiversidad urbana.

El calor extremo es un evento en el que las temperaturasaltas, se igualan o superan los récords históricos. Y aunque nos resulte familiar porque lo vivimos, lo padecemos y lo comentamos cada año, pocas veces somos conscientes de que es una de las consecuencias más claras del cambio climático.

Este fenómeno afecta nuestra vida cotidiana más de lo que imaginamos. El incremento anual de temperatura y la pérdida constante de áreas verdes son una advertencia seria: nos encaminamos hacia escenarios urbanos sin sombra, con materiales inertes y personas resguardadas en espacios cerrados.

Ese aislamiento no ayuda: las calles vacías se convierten en entornos propicios para la inseguridad, el consumo energético se dispara y la desconexión con la naturaleza se profundiza. Al mirar a mi alrededor noté que, lamentablemente, ese escenario ya es parte de nuestra realidad. La acción no puede esperar más.

El impacto del calor extremo en nuestras vidas se refleja en tres dimensiones:

1. Salud: Aumentan las enfermedades y muertes por golpe de calor, deshidratación, complicaciones en enfermedades cardíacas, gastrointestinales y dermatológicas, los más afectados son siempre los grupos vulnerables como adultos mayores y primera infancia. 

2. Economía: Se reduce la productividad laboral, especialmente en actividades al aire libre como la agricultura y la construcción. También crecen los costos en salud, energía, y se registran pérdidas por estrés térmico en agricultura y ganadería.

3. Medio ambiente: Se intensifican las islas de calor urbanas, el daño a ecosistemas, sequías, incendios forestales y las inundaciones.

Esta iniciativa busca generar conciencia, medir el problema y promover soluciones urbanas que disminuyan sus efectos. 

Hace tiempo el paisajismo en las grandes ciudades delpasado parecía un lujo, hoy son una necesidad. Los espacios verdes y las tecnologías sostenibles mitigan el calor y promueven un uso más responsable de la energía.

Las ciudades biodiversas son aquellas que conviven con lanaturaleza, que ceden espacio a la vegetación y la integran como parte esencial de su planeación.

Conceptos como arbolado urbano, cuerpos de agua, arquitectura sostenible, movilidad sustentable serán entonces cada vez más demandados a nuestrosgobernantes.

Al mismo tiempo, los productos y servicios de consumo, deberían adaptarse a una sociedad civil más informada, que aspira a una ciudad donde las personas se sientan seguras y disfruten del espacio público.

El informe contenía buenas prácticas inmediatas, así como proyectos e ideas para la transformación urbana, pero sobre todo una visión para construir un Culiacán más sostenible.

 

 

 

 

 

Bárbara Apodaca
Columnista

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