Por Cristal Valenzuela.
Fabiola Vianey Leyva López
María Beatriz
Eliana Fabiola
Judith Abigail
Itzel Orduño
Lourdes Karely
María Angélica
Maria Loreto
Cynthia Rosalia
Leydy Yarabi
Karla María
Wendy Jahaira
Norma Anahí
Saida Patricia
Ariadna López
Lidia Gabriela Gómez
Mónica Citlalli Díaz
Cecilia Monzón
Lesvy Berlín
Debanhi Escobar
Michelle Nicolich
Susana Cáceres
María Belén Bernal
Adriana Pinzón
Luz María López
Blanca Arellano
Mariam Reyes
Bianca Alejandrina
Jessica González
Areli Mendoza
Nataly Michel Rodríguez
María Cristina
Janet Ruby
Lucía Delgado
Sayuri Herrera Román
Areli Mendoza
Luz Raquel Padilla Gutiérrez
Cada nombre es una historia, una historia que conllevaba un futuro, que tenía aspiraciones, nos perdimos de mujeres valiosas cuyas vidas fueron arrebatadas, libertades vulneradas.
El 8M va más allá del sentido egocéntrico que desea vender el patriarcado decidiendo estigmatizar el movimiento con características peculiares; Pintar perros, quemar monumentos, querer llamar la atención.
Este 8M es un grito de implorando a la justicia, un grito contra la impunidad, un grito de la libertad que deseamos de poder subir al transporte público sin la extrema necesidad de tener que mandar ubicación en tiempo real a contactos de confianza, por no saber si tomar ese transporte tenga como finalidad nuestra privación de libertad.
Donde podamos caminar con audífonos escuchando música, no con esta en pausa porque debemos ir a la defensiva.
La lista con la que inicie esta columna, queda corta, como sociedad, como país, tenemos un adeudo gigante con ustedes. Apagaron sus voces y encendieron las de mujeres que seguiremos exigiendo por ustedes, porque jamás volverán a tener la comodidad de nuestro silencio.


