Una opinión de Karina Adame
En los últimos meses, el Congreso del Estado de Sinaloa y la Universidad Autónoma de Sinaloa han estado en disputa por algunos temas, particularmente por el de la Reforma a la Ley Orgánica de la UAS.
Por un lado, el equipo de defensa jurídica de la UAS, presume que el Poder Legislativo, viola los derechos autónomos de dicha institución, la cual se ha prestado a raíz de procesos jurídicos y auditorias que se han realizado a esta casa de estudios, porque así como existe una autonomía, también existe un recurso federal y estatal para la Casa Rosalina que debe ser auditado.
Por eso, estoy segura que la UAS es una institución buena, con buenos doctrinarios, es el “Alma Máter” de muchos profesionistas y buenos profesionales, lo que sí nunca me ha terminado de convencer es el tema de la “autonomía”

Autonomía, para ¿quiénes? siendo sinceros, a quienes nos gustan estos temas y no compartimos con ideales del Partido Sinaloense, partido que se presume tiene le control de esta universidad, sabemos que la autonomía tiene un régimen liderado por este partido político; la autonomía se muestra delimitada y beneficiada solo para unos cuantos, y no así para alumnos y personal con interés o afines políticos diferentes, y no decir de catedráticos dentro de la institución que no se asumen como “pasistas”.
Tan beneficiosa es la autonomía y tan en riesgo está el grupo político, por lo cual optaron impartir clases en una modalidad virtual la semana pasada, a mi juicio por el hecho de temerle a la Consulta Popopular impartida por el Congreso del Estado de Sinaloa.
Concluyo mi pensar solo con decir: externos no pueden violentar la “autonomía” cuando quien la ha violado está en casa.

