Por Luis Ángel Guatimea
Así lo dijo el diputado Ricardo Madrid en su intervención en Cámara de Diputados en el marco del debate del presupuesto de egresos 2026.
Hoy más que nunca, el país necesita voltear la mirada al campo. No como un asunto técnico o presupuestal, sino como un tema de soberanía, justicia y futuro. Porque no hay país que se sostenga si abandona a quienes lo alimentan.
Durante estos días hemos visto al campo movilizado. Agricultores del norte y sur del país están alzando la voz: los precios no dan, los apoyos son insuficientes y las condiciones climáticas han golpeado fuerte. La sequía redujo las hectáreas sembradas, los rendimientos cayeron y el precio del maíz, apenas arriba de $5,000 por tonelada, no alcanza para cubrir ni los costos de producción. La situación es crítica, especialmente en estados como Sinaloa, corazón agrícola de México.
Este contexto es el que llevó al diputado Ricardo Madrid a presentar una propuesta clara y contundente: fortalecer el presupuesto del programa de Acopio para el Bienestar, sumando $1,372 millones para blindar la comercialización de 6.1 millones de toneladas de maíz, frijol y trigo del campo sinaloense. El objetivo no solo es proteger a los productores, sino también asegurar estabilidad en los precios de la tortilla, el pan y el frijol, alimentos clave para las familias mexicanas.
Visité la Cámara de Diputados esta semana, acompañado de la regidora de Rosario, Ana Gabriela López Quevedo, una mujer comprometida con los sectores productivos el sur de nuestro estado. Fuimos a dialogar sobre la agenda del Partido Verde Ecologista de México y salimos con una convicción aún más firme: hay que seguir construyendo puentes entre lo local y lo nacional. Entre lo que se debate en tribuna y lo que se vive en el estado de Sinaloa, en los ejidos, en los campos, en las cosechas que se pierden cuando no hay certidumbre.
El Partido Verde ha demostrado que es más que una fuerza ambientalista. También es una fuerza aliada del campo, del desarrollo rural, de los productores que trabajan la tierra sin reflectores. Esta iniciativa del diputado Madrid lo confirma. No se trata de discursos vacíos. Se trata de recursos etiquetados, de propuestas que tienen rostro y destino.
Claro que falta mucho por hacer. Y claro que el reto es estructural. Pero no podemos permitirnos una desconexión entre quienes legislan y quienes producen. El campo no puede esperar más. No puede seguir dependiendo de vaivenes del mercado internacional o de recortes presupuestales. Necesita certidumbre. Necesita defensa.
Y necesita también más voces jóvenes que se sumen a esta causa. No solo desde el sector productivo, sino desde la política, la academia, las asociaciones civiles. Hoy más que nunca debemos entender que el futuro de México se juega también en la milpa, en el surco, en la semilla. Y que estar del lado del campo no es una bandera ideológica. Es una obligación.
Por eso vale la pena reconocer lo que se está haciendo bien, fortalecerlo y ampliarlo. La propuesta de Ricardo Madrid va en esa ruta. Suma, no divide. Protege, no confronta. Construye, no simula.
Y como dijo él mismo: sin maíz no hay país, y sin Sinaloa no hay México.

