Por Luis Ángel Guatimea.
Tomar decisiones nunca es fácil, sobre todo cuando sabes que van a marcar un antes y un después. Pero hay momentos en los que te das cuenta de que el camino que venías recorriendo ya no te deja avanzar y que, si realmente quieres seguir construyendo, hay que dar el siguiente paso.
Quiero compartir con ustedes una decisión importante: me sumé al Partido Verde Ecologista de México.
No fue algo que tomara a la ligera. El PAN fue mi escuela y el lugar donde descubrí mi vocación política. Me quedo con los aprendizajes, con las luchas compartidas y con todas las personas con las que trabajé para hacer de Sinaloa y de México un mejor lugar. Pero también es cierto que, cuando las puertas se cierran y los espacios para sumar desaparecen, tienes dos opciones: quedarte donde ya no puedes crecer o moverte para seguir haciendo lo que crees correcto.

Doy este paso porque creo en la política como una herramienta para transformar, no para estancarse en las mismas inercias. En el Partido Verde encontré un espacio donde hay apertura, donde se valora el trabajo en equipo y donde hay ganas de hacer política de otra manera, sin imposiciones ni cerrazón. Me recibieron con las puertas abiertas, con confianza y con la oportunidad de asumir responsabilidades tanto a nivel estatal como nacional. Y eso significa algo importante: seguir impulsando proyectos de impacto real para la gente.
Sé que esta decisión ha sorprendido a algunos, y lo entiendo. Pero quiero ser claro: mis principios y mi manera de hacer política no cambian. La honestidad, el compromiso con la gente y la convicción de que la política debe servir a la ciudadanía siguen siendo mi brújula. Esto no es un cambio de ideales, sino una forma de encontrar el mejor lugar para hacerlos realidad.
A quienes hemos caminado juntos en distintos momentos y desde distintos espacios, los invito a seguir caminando por aquello en lo que creen, en el lugar donde se sientan libres de construir. La política no se trata de seguir a una persona o a unas siglas, sino de seguir las propias convicciones, de encontrar dónde podemos aportar más y de nunca dejar de trabajar por lo que realmente importa.
Konrad Adenauer decía que “La historia es la suma total de las cosas que podrían haberse evitado.” Su liderazgo marcó la reconstrucción de Alemania no solo porque entendió la política como un ejercicio de poder, sino porque supo verla como un servicio con responsabilidad hacia el futuro. La política no se trata de aferrarse a lo que fue, sino de comprometerse con lo que puede ser. No es inmovilismo, es evolución. Si queremos transformar nuestro entorno, debemos atrevernos a tomar decisiones que nos permitan seguir construyendo, incluso cuando eso implique dejar atrás viejas estructuras. Porque, al final, lo que realmente importa no es dónde estamos, sino lo que hacemos desde donde estamos.
Este es solo el comienzo. Continuamos avanzando, porque el verdadero trabajo recién comienza. Nada nos detiene.

