Por Mariano Guevara
Desde la década de los 2000 ‘s México pasó a ser uno de los países de América Latina más inseguros de la región, donde su gente se sentía en un estado constante de inseguridad y desprotección al transitar sus calles, barrios y colonias; los secuestros, desapariciones y la presencia del narcotráfico estaba cada vez más presente.
La cuestión económica ya no era más la principal problemática interna para la gobernabilidad del Estado, ya que la inseguridad cada vez más trastocaba los intereses y la cotidianidad de la distintos grupos sociales de la población, y hasta de la propia clase política.
La complejidad que existe en torno a resolver de forma integral la inseguridad en la región siempre ha aquejado a buena parte de los Gobiernos, la gente más allá de votar por ideologías –que hay quienes si lo hacemos– buscan resultados que puedan verse con hechos, a partir de políticas o estrategias que cambien paradigmas.
Resulta importante atender y analizar la figura que tiene Estados Unidos en la región, como un agente colonizador, expansionista y sumamente intervencionista, que –se creen los salvadores del mundo hasta en Hollywood– con la USAID operando y financiando golpes de Estado en Sudamérica y el mundo.
Estados Unidos es uno de los países que más consumo de drogas tienen, con cifras realmente alarmantes como las siguientes:

El 24% de su población total, alguna vez ha consumido alguna sustancia.
En 2021, 46 millones de personas padecían un trastorno por consumo de sustancias.
Y por último, en 2023, más de 100 mil personas fallecieron por sobredosis.
Estos datos, son reveladores en sí y marcan un contexto social de lo que está pasando con la comunidad estadounidense. Me resulta importante exponerlo, ya que el combate al narcotráfico y al crimen organizado es un problema bilateral entre naciones.
Sin consumo, no sería rentable para las distintas células del narcotráfico seguir produciendo y exportando sustancias. Entonces, me lleva a preguntarme, ¿Si Estados Unidos está ante una crisis de salúd de esta magnitud, por qué no hacen algo por hacer políticas que atenten consumo y que atiendan de fondo las causas sociales que hay detrás de esto?
Porque como se ha visto recientemente, distintos Secretarios del Gabinete de Trump se encuentran “preocupados” con la estrategia de seguridad del Gobierno de la Presidenta Claudia Sheibaum, quién ha focalizado sus esfuerzos en la atención de las causas, junto a la consolidación de la Guardía Nacional, el despliegue de las Fuerzas Armadas, y el plan que dió resultados y legitimidad en su encargo frente al Gobierno de la Ciudad de México, con el fortalecimiento de la inteligencia e investigación; y coordinación con las entidades federativas.
Al frente del Gobierno Federal se han tenido resultados valiosos como lo son los siguientes:
Reducción de 37% en homicidios dolosos en México, de octubre de 2024 a octubre de 2025.
Un promedio diario de decesos de 54.5 casos en octubre de 2025, en contraste a 100.3 casos en noviembre de 2018.
Además, cifras preliminares de las 32 fiscalías en el que 7 estados concentran el 51% de los homicidios dolosos, con Guanajuato encabezando la lista con un 11.1% del registro nacional.
Es decir, la inseguridad persiste como una problemática que sigue afectando a los mexicanos, con la distinción de que las causas están siendo atendidas, la materia prima –los jóvenes– han sido procurados más que nunca, destinando más de 127 millones de pesos para este sector olvidado y precarizado de forma sistemática.
Me niego a concebir la estrategia de seguridad como un planteamiento en el que hayan ejecuciones extrajudiciales, crímenes de Estado, punitivismo total, confrontación sin coordinación, toques de queda, coacción sin límites, prohibicionismo, más cárceles y con la declaratoria de una guerra dentro de territorio nacional en el que la violencia se combata con más violencia.
La estrategia actual es clara y bien encausada, está dando resultados –pese a que los medios corporativistas busquen implantar la narrativa de la derecha nacional e internacional– como fin para atentar y descarrilar el proyecto de izquierda popular que gobierna, con el que millones de mexicanos se sienten identificados.
¡Venceremos!, y lograremos llevar la paz hasta los lugares más recónditos de la Patría.




