Por Marielos Verdugo.
En el Instituto Tecnológico Superior de Eldorado, el silencio se ha convertido en una barrera que todos enfrentan. Los estudiantes, al alzar la voz en búsqueda de diálogo, se topan con la desalentadora respuesta de la indiferencia por parte de sus superiores. Este silencio alimenta el temor a posibles represalias que amenazan su futuro académico y personal.
Es desolador observar cómo algunos superiores reaccionan con hostilidad ante el activismo estudiantil, ignorando o menospreciando sus inquietudes. Esta actitud solo perpetúa un ambiente de desconfianza y desánimo en la institución.

Sin embargo, es crucial reconocer el valor y la determinación de aquellos estudiantes dispuestos a luchar por lo que creen justo. Representan la esperanza de un futuro más equitativo y compasivo. A su vez, la apatía de algunos jóvenes hacia su entorno es preocupante, ya que en un mundo como en el que vivimos, la empatía y el compromiso social son esenciales.
Invito a toda la comunidad del Instituto Tecnológico Superior de Eldorado a reflexionar sobre el poder del diálogo y la importancia de la empatía en nuestras vidas. ¿Qué acciones podemos tomar para fomentar un ambiente de apertura y colaboración en nuestro entorno? Es momento de romper el ciclo de silencio y apatía, y trabajar juntos para construir un ambiente donde todos puedan sentirse seguros y valorados.
Recordemos que el progreso real se logra a través del diálogo honesto y la acción colectiva. Sigamos adelante con valentía y determinación, sabiendo que juntos podemos construir un futuro más justo y compasivo para todos.

