Sociedad de mercado, la nueva regla que redujo al ser humano en una sociedad mercantilizada.

Por Michell Corona

La nueva realidad social plantea un desafío sumamente significativo para determinar el lugar propio de la política y el comportamiento de la sociedad, esta bien pudiera situarse como un subsistema dentro del enorme sistema económico que nos transforma en una sociedad de mercado, poniendo en venta valores, comportamientos, e incluso al medio ambiente, en esta realidad el término “posmodernismo” se vincula estrechamente al denominado capitalismo avanzado, potenciado por el modelo neoliberal.

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A partir de esto, se puede intuir, tal como lo afirma Lechner (1991)- que “la política se extralimita institucionalmente” (p. 12), es decir sobrepasa sus facultades legales, y funciones para mantenerse dentro las leyes de la mercantilización. Los códigos interpretativos tradicionales de la sociedad entraron en una fuerte discusión en torno a los mapas ideológicos surgidos tras las décadas de 1960 y 1970 (la dicotomía capitalismo-socialismo), los cuales culminaron con la caída del Muro de Berlin, trasladaron un nuevo campo político que parece desconectado de las demandas sociales históricas.

Precisamente, dichos códigos de interpretación entran aún más en crisis en la actualidad debido a la sobreinformación y al bombardeo constante de datos. Bajo este panorama, el marco nacional y territorial de los ciudadanos se ve ampliamente desplazado por el modelo económico global. El Tratado de Libre Comercio (TLC) funciona como uno de los ejemplos más ilustrativos: estos grandes acuerdos de carácter supranacional terminan por fragmentar la articulación de los espacios en las sociedades posmodernas. Sin embargo, el modelo económico no es el único factor que reestructura los límites tradicionales; también influyen fenómenos socioculturales como la migración, el consumo masivo y las modas globales.

Esta reconfiguración difumina el campo de lo político de manera evidente. Las élites se organizan a través de grandes instituciones supranacionales (como la ONU o la OMS), impactando de forma tanto positiva como negativa las dinámicas locales de poder. Dicho terreno deja profundas disyuntivas en los nuevos quehaceres de los gobernantes e, incluso, en el rol de los propios ciudadanos al verse reducida su capacidad de agencia y su soberanía frente a las decisiones globales, al final de cuenta en una sociedad como la nuestra estamos a merced de las decisiones de unos cuantos. Ser conscientes de la historia y antecedentes de lo que es el actual sistema económico, rediseña el pensamiento crítico del propio presente.

Construir comunidad, se ha convertido en un proceso complejo en tiempos actuales, debatir, cuestionar, proponer, y recuperar el campo social es una herramienta política, que desafía directamente a la estructura global de lo que el modelo económico reservó para “unos cuantos”.

La nueva realidad social plantea un desafío sumamente significativo para determinar el lugar propio de la política y el comportamiento de la sociedad, esta bien pudiera situarse como un subsistema dentro del enorme sistema económico que nos transforma en una sociedad de mercado, donde el término “posmodernismo” se vincula estrechamente al denominado capitalismo avanzado, potenciado por el modelo neoliberal.

A partir de esto, se puede intuir, tal como lo afirma Lechner (1991)- que “la política se extralimita institucionalmente” (p. 12). Los códigos interpretativos tradicionales de la sociedad entraron en una fuerte discusión en torno a los mapas ideológicos surgidos tras las décadas de 1960 y 1970 (la dicotomía capitalismo-socialismo), los cuales culminaron con la caída del Muro de Berlin, trasladaron un nuevo campo político que parece desconectado de las demandas sociales históricas. Precisamente, dichos códigos de interpretación entran aún más en crisis en la actualidad debido a la sobreinformación y al bombardeo constante de datos. Bajo este panorama, el marco nacional y territorial de los ciudadanos se ve ampliamente desplazado por el modelo económico global.

El Tratado de Libre Comercio (TLC) funciona como uno de los ejemplos más ilustrativos: estos grandes acuerdos de carácter supranacional terminan por fragmentar la articulación de los espacios en las sociedades posmodernas. Sin embargo, el modelo económico no es el único factor que reestructura los límites tradicionales; también influyen fenómenos socioculturales como la migración, el consumo masivo y las modas globales. Esta reconfiguración difumina el campo de lo político de manera evidente.

Las élites se organizan a través de grandes instituciones supranacionales (como la ONU o la OMS), impactando de forma tanto positiva como negativa las dinámicas locales de poder. Dicho terreno deja profundas disyuntivas en los nuevos quehaceres de los gobernantes e, incluso, en el rol de los propios ciudadanos al verse reducida su capacidad de agencia y su soberanía frente a las decisiones globales, al final de cuenta en una sociedad como la nuestra estamos a merced de las decisiones de unos cuantos.

Ser conscientes de la historia y antecedentes de lo que es el actual sistema económico, rediseña el pensamiento crítico del propio presente. Construir comunidad, se ha convertido en un proceso complejo en tiempos actuales, debatir, cuestionar, proponer, y recuperar el campo social es una herramienta política, que desafía directamente a la estructura global de lo que el modelo económico reservó para “unos cuantos”.

Lechner, Norbert. (2020). La cultura política y la gobernabilidad democrática: México, IFE

Michell Corona
Columnista
Soy Michell Elizabeht Corona Luna nacida el 18 de marzo del 2002 en white plains NY, sin embargo radico desde los 5 años en Puebla, desde los 10 años la política me ha interesado, por ello he trabajado en el campo social con un enfoque cultural, actualmente soy licenciada en ciencias políticas formada por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, participé en la creación de un proyecto llamado Corazón de Pueblo con carácter social y político trabajando en el bienestar social, así mismo escribo acerca de política, geopolítica, así como de temas sociales, filosóficos e incluso históricos, siempre de la mano de la ciencia política.

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