Por Miguel Vicente.
“Yo solo sé, que no se nada” ¿de verdad dijo esto Sócrates?
Socrates, nació en el 470 antes de cristo, es de los más grandes filósofos de la historia, para algunos el principal, el GOAT de la filosofía, su sola presencia en la vida filosófica marcó una ruptura con su pasado a quienes a partir de ahí, les llamaron los presocráticos y una nueva ruta hacia al futuro al que llamaron post socráticos.
Nunca escribió un libro, no fue político pero sí fue militar, fue discípulo de Anaxágoras, y un gran enemigo de los sofistas, un grupo de intelectuales de aquella época que amaban la oratoria como principal recurso para influir en las masas, decía Sócrates que ellos estaban más enfocados en el argumento que en la verdad y a él, pues le importaba más la verdad, de ahí la rivalidad con este grupo de personas que tenían una marcada influencia en toda Grecia.
Su método filosófico, se trataba de tener conversaciones con los otros tratando de hacerles ver, que ellos creían saber algo, pero que en verdad no lo sabian, pues solo así, aceptando la ignorancia, comienza la enseñanza.
A este sistema lo conocemos como mayéutica, palabra que viene de “maya” que significa “partera” y entonces mayéutica sería algo así como el arte de “parir ideas”, por eso quería Socrates que las personas dieran a luz conocimiento,
Sócrates será recordado en la historia por muchas razones, pero hay una frase peculiar que se dice, dijo. ”Yo solo sé que no se nada”, aunque en realidad lo que Sócrates dijo fue “todos creen saber, pero no saben, y el único que sabe, que no sabe, soy yo” por lo tanto soy el más sabio”

Quiza lo mas importante de Socrates fue que obligó a la sociedad a dar un paso para adquirir conocimiento independiente, usando nuestro pensamiento, irónicamente por eso fue condenado, por quitarle a los Dioses esa virtud que daban a los hombres, pues antes, se creía que si una idea llegaba a ti, era porque un dios en tu sueño la colocó, los dioses te daban sabiduría, virtud, bondad e ideas.
Días antes de ser condenado, a Socrates le pidieron que confesara su culpabilidad para salvar su vida y como amaba la verdad, dijo que esto sería una gran mentira, contrario a lo que él profesaba y que las leyes debían respetarse, así que aceptó la condena a beber la cicuta, algo así como un té de veneno.
Luego de beber la cicuta, sus alumnos se acercaron y ante ellos dijo sus últimas palabras: “no olviden que le debemos un gallo a esculapio”.
La frase, insultantemente vanal, desentona con su obra maestra. Ríos de tinta se han gastado tratando de explicarla. Aclepio era el dios de la salud. ¿Estaba Sócrates irónicamente, pidiendo que hicieran una ofrenda al dios de la salud cuando moría? ¿o no había ironía, sino que nos indicaba que la salud más importante era la del alma, que se logra con la muerte? ¿acaso había comprado un gallo a algún carnicero llamado Asclepio y se olvidó de pagarlo? Ninguna de estas explicaciones está a la altura de la solemnidad de su muerte.
Por eso, como decía Sócrates “Manten un buen ánimo acerca de la muerte y haz tuya esta verdad que nada malo le puede pasar a un hombre bueno en vida, o después de morir”.


