De la sequía a la solución: la lucha por el agua en Sinaloa.

Por Natalia Aguilar

Sinaloa es un estado con una fuerte dependencia del agua, tanto para el consumo humano como para la agricultura y la industria. Actualmente, el 80% del agua disponible en el estado se destina a la actividad agrícola, mientras que el consumo doméstico representa aproximadamente el 15% y la industria el 5% (CONAGUA, 2023). Esta distribución resalta la necesidad de optimizar el uso del recurso en todos los sectores para evitar una crisis hídrica.

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¿A dónde se ha ido el agua?

Si la materia no se crea ni se destruye, ¿a dónde ha ido el agua? ¿Acaso está en el aire, evaporada en algún rincón lejano, o ha sido absorbida por los mismos ecosistemas que tratamos de manipular sin comprender su equilibrio natural? Esta pregunta, que pareciera filosófica, tiene un fundamento científico: el agua sigue existiendo en la Tierra, pero ha cambiado de lugar, de forma o de calidad. Parte se ha infiltrado en zonas profundas sin posibilidad de recuperación inmediata, otra se ha evaporado aceleradamente por el aumento de las temperaturas, y otra se ha contaminado tanto que ya no es apta para el uso humano o agrícola (UNAM, 2022). El problema no es que desaparezca, sino que ya no está donde ni como la necesitamos.

El problema: sequía y sobreexplotación

Sinaloa enfrenta sequías recurrentes y una disminución en los niveles de almacenamiento en sus presas. En 2023, las presas del estado registraron niveles críticos de almacenamiento por debajo del 40% (CONAGUA, 2023). La mayor parte del agua disponible se destina a la agricultura, con sistemas de riego poco eficientes que generan un alto desperdicio. Además, la sobreexplotación de acuíferos ha reducido los niveles freáticos, lo que pone en riesgo la sostenibilidad del abastecimiento de agua en el futuro (IMTA, 2021).

Por otro lado, la infraestructura urbana presenta problemas de fugas y desperdicio. En ciudades como Culiacán, se estima que hasta el 35% del agua tratada se pierde antes de llegar a los hogares (JAPAC, 2023), lo que agrava la escasez.

Un ejemplo de esto es la situación en la comunidad de San Lorenzo, donde la extracción excesiva de agua ha provocado el hundimiento de tierras y la reducción en la calidad del agua potable, afectando directamente a los habitantes y su acceso al recurso.

Hacia un uso más eficiente del agua

Para lograr un manejo sostenible del agua en Sinaloa, es necesario adoptar estrategias que permitan optimizar su uso y promover su reutilización. Algunas soluciones clave incluyen:

  • Modernización del riego agrícola: Implementar sistemas de riego tecnificado, como el riego por goteo y la captación de agua de lluvia, puede reducir hasta un 60% el desperdicio de agua en la producción agrícola
  • Tratamiento y reutilización de aguas residuales: Aumentar la capacidad de tratamiento de aguas residuales y fomentar su reutilización en la industria y en el riego de áreas verdes puede significar una fuente adicional de agua para zonas urbanas y rurales
  • Protección y recarga de acuíferos: Promover la conservación de zonas de infiltración y aplicar estrategias de recarga artificial es clave para evitar la sobreexplotación de los mantos acuíferos
  • Infraestructura verde en zonas urbanas: La captación de agua pluvial en viviendas y edificios públicos puede reducir la presión sobre las fuentes de agua potable y fomentar el uso eficiente del recurso

Ejemplos de buenas prácticas en Sinaloa

A pesar de los desafíos, existen iniciativas que están marcando la diferencia en el estado. Algunas empresas agrícolas del norte de Sinaloa han comenzado a implementar sistemas de riego por goteo, reduciendo su consumo de agua sin afectar la productividad. En municipios como Mazatlán, se han mejorado las plantas de tratamiento de aguas residuales para su reutilización en áreas verdes y en la industria hotelera. En comunidades rurales de la Sierra Madre Occidental, se han impulsado proyectos de captación de agua de lluvia que han permitido el acceso a agua en temporadas secas, mejorando la calidad de vida de sus habitantes

La participación ciudadana es clave

Para lograr un verdadero cambio en el manejo del agua, es fundamental que la ciudadanía se involucre activamente. Algunas acciones que pueden hacer la diferencia incluyen:

  • Reparar fugas y reducir el consumo en el hogar.
  • Fomentar la reutilización del agua en actividades domésticas.
  • Participar en proyectos comunitarios de conservación del agua.
  • Exigir políticas públicas que promuevan la modernización de la infraestructura hídrica.

Garantizar la disponibilidad de agua en Sinaloa requiere una combinación de innovación tecnológica, políticas públicas efectivas y una sociedad consciente de la importancia de este recurso. Iniciativas como la instalación de sistemas de captación de agua pluvial en escuelas y hogares, así como el apoyo a proyectos de saneamiento en comunidades rurales, pueden marcar la diferencia. El agua no solo es un recurso, es memoria, territorio y futuro. Es nuestra responsabilidad devolverle el respeto y la sabiduría que, durante tanto tiempo, las comunidades originarias le han conferido.

Natalia Aguilar
Columnista
Residente de la Madre Tierra | Ambientóloga | Fundadora de IACS Ingenieria Ambiental y Consultoria Sostenible

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