Por Sugey Mendoza.
Con el paso del tiempo las redes sociales han adquirido mayor relevancia en la vida de los individuos, actualmente es casi impensable pasar un solo día desconectados, por lo que podríamos decir que llegaron para quedarse, sin embargo, me pregunto: ¿realmente las utilizamos de manera correcta? ¿existe una forma correcta? ¿son tan necesarias para nuestro día a día?
En esta ocasión aprovecharé el espacio para hablar específicamente de una red social que tras la pandemia logró posicionarse como una de las más utilizadas, me estoy refiriendo a Tik Tok. Ya no es extraño estar conversando con otras personas y hacer referencia a un video que vieron en la plataforma, e incluso el extraño es aquél que no entiende la referencia o que no cuenta con un perfil en la aplicación.
A veces me parece increíble la cantidad de tiempo que las pasamos frente a la pantalla del celular viendo video tras video, es por eso, que cuando tengo la oportunidad de hablar al respecto o cuando me preguntan qué pienso sobre la plataforma, lo primero que se me viene a la mente es compararla con un hoyo negro, debido a que, la mayoría de las veces pensamos “voy a ver solo un video o lo usaré por 5 minutos”, lamentablemente, lo cierto es que podemos pasar muchas horas frete al celular, atrapados en el contenido y no percibir que el tiempo está pasando, esto es porque los videos nos atraen y sentimos la necesidad de ver más y más, como si estuviéramos atrapados, pero siendo incapaces de ser conscientes de las ataduras.

Precisamente, su diseño está pensado para que sea de esa manera, para generar adicción en las personas, por eso son videos cortos de 15 segundos a un minuto, aunque algunos videos pueden ser un poco más extensos. Según el material que decidamos ver, darle like o compartir el algoritmo va seleccionando contenido para nosotros de tal suerte que siempre encontraremos cosas que atraigan nuestra atención. Entre video y video no hay espacio, esto es así para que no tengamos un lapso para cuestionarnos si deseamos continuar viendo videos o no, y así simplemente mantenemos la atención fija en la pantalla de manera automática.
La adición que se tiene por esta aplicación va mucho más allá, tiene sus implicaciones psicológicas. El Tik Tok sea convertido en un aliado cuando necesitamos escapar de las cosas que nos atormentan, o nos preocupan, recurrimos a él cuando estamos estresados, cansados y queremos despejar la mente, cuando queremos hacer una tarea y nos está costando trabajo. Es una distracción, o dicho de otra manera nos ofrece una recompensa inmediata, nos hace sentir bien en el momento, de cierta manera, nos llena de placer, y nos hacemos adictos a esa sensación de satisfacción de la cual muchas veces no somos conscientes.
Lo que puede ser un arma de doble filo, pues, como ya lo mencioné, esta plataforma tiene en nosotros un efecto gratificante, esto junto con que parece que somos incapaces de sentir aburrimiento y de enfrentar las vicisitudes de la vida, además de tener la necesidad de sentirnos todo el tiempo bien, por lo que, en cuanto sentimos una emoción no tan gratificante, tenemos la imperiosa urgencia de buscar alivio en la aplicación, llenar los vacíos emocionales que no somos capaces de confrontar o simplemente no sabemos cómo, esto nos puede llevar a su uso compulsivo, es decir, a una adicción acompañada de otros malestares como es la dependencia, por queremos entrar constantemente a la plataforma, lo que interfiere con nuestras actividades diarias. Además, interfiere en nuestra capacidad de socializar, al ser incapaces de mantener una conversación con otra persona sin revisar por lo menos una vez el celular o esperar a que esta se distraiga para ver, en muchas ocasiones, un video rápidamente en lo que reanudamos la conversación, cortando de está manera la comunicación.
La ansiedad y el estrés de igual manera se hacen presentes, ambos están relacionados con la presión de crear contenido para ser popular y recibir reconocimiento, pero también por hacer comparaciones sociales al pensar que la vida del otro es perfecta afectando al autoestima. El ciclo del sueño también se ve comprometido, ya que nos podemos quedar hasta tarde viendo videos o irnos a la cama con el teléfono y dejarlo justo antes de dormir, afectando nuestra calidad del sueño debido a la estimulación y a la luz de la pantalla. Además, aumenta el riesgo de ciberacoso que van desde comentarios negativos hasta acciones que pueden ser más dañinas.
Todos estos puntos generan en el sujeto angustia emocional, los pone en un constantemente estado de alerta, volviéndolos sujetos ansiosos y estresados, lo que puede terminar en alguna depresión o algo mucho más delicado. Por estás razones es que se recomienda un uso consciente de las redes sociales, ya que no son del tono villanas, sino más bien, el uso desmedido y la relevancia que les estamos dando en nuestras vidas al otorgarles el poder para que nos afecten de múltiples maneras.
Para prevenir el malestar psicológico que puede generar la plataforma, se recomienda lo siguiente: establecer límites de tiempo, seleccionar cuidadosamente el contenido, seguir cuentas que promuevan cosas positivas y evitar aquellas que te generan ansiedad, combinar su uso con otras actividades, como ejercicio, lectura y tiempo al aire libre, y buscar ayuda profesional si es necesario. Es importante recordar que la vida está fuera de las redes sociales y que estás son únicamente una herramienta. Lo importante es cuidar nuestro bienestar emocional y psicológico.


