Ahí va Marcelo…

Por Víctor Arredondo.

Esta semana el canciller Marcelo Ebrard ha anunciado que se separará de su cargo en la SRE a partir del lunes 12 de junio para presentar su proyecto de nación y de continuidad de la 4T rumbo a las elecciones presidenciales del siguiente año. Este anuncio llega en un contexto en el que los demás pretendientes a la candidatura por Morena le llevan una ventaja en cuestión de promoción de su imagen. La renuncia llega también en un momento en el que están por establecerse las reglas del proceso interno de Morena para elegir a su candidato a la presidencia y sucesor de AMLO en la continuidad de la 4T en México.

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El ex jefe de gobierno del entonces Distrito Federal logró sacar adelante algo que ni el presidente ni nadie de la 4T le prestó interés: la política exterior del país. En este espacio vamos a hablar de la importancia de su trabajo dentro de la 4T, sus altas, bajas y el perfil que tiene de cara a la encuesta interna de Morena.

Si bien a lo largo de la historia moderna de la democracia mexicana nos hemos regido por la neutralidad y la no intervención en otros países, el tema de la política exterior desde el poder ejecutivo siempre ha pasado a un segundo plano, salvo por excepciones para promocionar la imagen del país o del presidente.

Específicamente hablando del periodo después de Vicente Fox, el puesto de canciller no ha sido ocupado por una persona que sea especialista en el tema, incluso se llegó al punto de que, durante el gobierno de EPN, llegó Luis Videgaray como premio de consolación para “aprender”, como si el servicio exterior mexicano fuera un experimento o un chiste.

Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador llegó Marcelo Ebrard como canciller, una persona que tenía la difícil tarea de encargarse de manejar la política exterior como todo un jefe de Estado, debido a que al presidente no le interesaba ni le interesa  en lo más mínimo, salvo que le pueda sacar provecho para la difusión de su movimiento.

Marcelo desempeñó una labor digna de reconocerse, a la altura de las circunstancias que tenía el país: representarlo en foros internacionales, gestionando crisis que implicaron a nuestro país e incluso saliendo al quite por asuntos de emergencia como lo fue la obtención de vacunas para combatir el Covid-19.

La visión regionalista (quizá hasta aislacionista) de la 4T limitó mucho la capacidad de maniobra de la cancillería en política exterior, y por ello es digno de reconocimiento la gran labor que ha hecho Marcelo Ebrard, pese a ello su gestión no ha sido exenta de problemas: la designación de embajadores a exgobernadores como recompensa política en lugar de prestar atención a quienes tienen carrera en el Servicio Exterior Mexicano, la falta de congruencia para ejecutar la Doctrina Estrada desde el poder ejecutivo y el conflicto diplomático abierto entre México y Perú, son asignaturas pendientes en la gestión del ex jefe de gobierno del DF.

Se va Marcelo Ebrard para buscar la candidatura a la presidencia. Tiene un gran perfil, experiencia de sobra y una capacidad que está a la altura de las circunstancias, pero habrá que esperar si su esfuerzo tardío vale la pena, considerando que Claudia Sheinbaum y Adan Augusto López le tienen ventaja.

Sobre quién puede ocupar el cargo de canciller aún es incierto, lo que sí es cierto es que en la 4T casi no hay figuras que tengan el interés por las relaciones exteriores. Se me ocurren como candidatos a Jesús Seade, diplomático en retiro quien estuvo presente en las negociaciones del T-MEC y Martha Bárcena, ex-embajadora de México en Estados Unidos. Habrá que esperar a quien elige el presidente, esperemos no sea una sorpresa para mal.

Victor Arredondo
Columnista

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