Por Victor Arredondo
Esta semana se llevará a cabo una importante consulta a toda la comunidad de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS): este 10 de octubre se les preguntará si están de acuerdo con el proyecto de reingeniería financiera que propone el rector Jesús Madueña Molina, con el objetivo de recuperar económicamente a la Casa Rosalina y mantener funcionando todas las áreas y actividades vitales para todas y todos los universitarios.
Las manifestaciones a lo largo del Estado no se han hecho esperar: tanto a favor como en contra, trabajadores administrativos, académicos, jubilados y estudiantes han opinado desde sus trincheras sobre el futuro que debe tomar la UAS respecto al tema, ya sea porque les preocupa su futuro educativo, como para mantener su sustento económico.

¿En qué consiste la propuesta? A grandes rasgos, se crearía un fideicomiso en el que los trabajadores aporten parte de su salario para pagar las jubilaciones, además de recortes a salarios de funcionarios de alto nivel, la fusión de unidades académicas, el cese de contrataciones que no sean prioritarias, recortes a trabajadores de confianza, así como la reducción de prestaciones como los días de vacaciones, aguinaldo y prima vacacional, entre otras medidas para recortar el gasto de la universidad y tener solvencia financiera.
La participación de todos importa a la hora de hacer una consulta, y aunque el resultado no favorezca la opinión de toda la comunidad, es necesario que se alce la voz por lo que uno considera justo y correcto. En ese sentido, veo con mucha preocupación la intención de varios grupos de jubilados de la UAS de no participar en la consulta, ya que consideran que su voz no será considerada, y que todo esto es una simulación. Es deber cívico de todo ciudadano participar y manifestarse de forma respetuosa, más cuando es sobre un tema que afecta directamente la vida cotidiana de uno. Ahora sí que como dice la frase. “si tu no te metes en la política, la política se va a meter contigo”, es preferible manifestarse y no ser escuchado, que no manifestarse y perder la oportunidad de ser escuchado.
Ahora bien, para tomar una decisión en una consulta tan relevante como la que nos tiene aquí, es necesario estar bien informados y evitar caer en especulaciones, ya sea por los medios oficiales de la universidad o los medios de comunicación. El debate de ideas y posiciones en un ejercicio democrático es sano y hasta necesario, así que no debe haber lugar para la represión, violencia o imposición de uno sobre otro, tal y como se ha reflejado en eventos informativos en varias partes del Estado.
Para concluir, el llamado de un servidor es a informarse, a dialogar y debatir desde ambos puntos de vista, y finalmente a participar en las consultas, sin ser cómplices del silencio o el poder.
La UAS la conforman todos, tanto estudiantes, trabajadores y jubilados, y cada opinión cuenta.




