¿En búsqueda o defensa de autonomía?

Por Victor Manuel Arredondo Vizcarra

Este miércoles me tocó ir al examen de tesis de una amiga, su tema trató del déficit democrático que existe en Nicaragua desde la llegada de Daniel Ortega. Después de ello fuimos a comer, y una prima de mi amiga preguntó qué, si tan malo era Ortega, por qué seguía ahí, nuestra respuesta fue que es muy popular en la población de Nicaragua, y a la vez la oposición al presidente era poca, estaba asediada y además muchos de sus discursos mediáticos vienen de opositores fuera de Nicaragua. Cuando tenga oportunidad les haré llegar su tesis, vale la pena echarle un vistazo.

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Está conversación me recordó bastante al problema que existe en la UAS con respecto a la invasión de su autonomía. La semana pasada les comenté sobre el conflicto entre la UAS y el gobierno de Sinaloa, y dije que es necesario construir una verdadera autonomía, sin injerencia del gobierno o de una fuerza política, pero está vez quiero hacer énfasis en el tema del apoyo de los estudiantes a la UAS.

Durante mi estancia como estudiante tanto de preparatoria como de licenciatura en la Casa Rosalina me di cuenta de lo grande y fuerte que es la universidad, de que hay académicos muy dedicados y capacitados, directivos con una vocación de servicio genuino y con un estudiantado tanto grande como valiente, sin embargo, también me tope a lo largo de estos 7 años con profesores que van a calentar el asiento, directivos y administrativos que poco o nada hacen, estudiantes porros y acomodados por otras personas, y por supuesto que se siente la influencia de cierta fuerza política sobre todos los aspectos de la universidad. Al final las cosas buenas fueron más, pero entiendo cuando muchos lo ven al revés.

Y es precisamente las cosas malas lo que llevan a qué muchos estudiantes se cansen de la institución, las cosas que hacen que pierda su credibilidad frente a quienes de verdad integran está noble institución, y es cuando las autoridades hacen uso de la fuerza y su autoridad para cumplir con sus ambiciones: “te doy puntos extra si vienes a x reunión”, “si perteneces a x partido, te damos más horas”, “no te pelees con x directivo porque es amigo de fulanito y te va a hacer la vida imposible”, “este profesor es malísimo, pero no lo podemos sacar porque es amigo de manganito y pertenece a x movimiento”, entre otras cosas que me tocó vivir.

Con este problema viene la desinformación a los estudiantes, la coerción o el soborno para convencerlos de que la lucha que encabeza la Universidad contra el gobierno es legítima y justa. Ojo, con esto no quiero decir que este bien que el gobierno intervenga así nomás en la autonomía de la UAS, o que los argumentos de la universidad sean equivocados, pero ciertamente que su legitimidad queda mal parada con estás viejas prácticas, características de la vieja política que todos odiamos.

El próximo martes habrá una fuerte movilización de la UAS para proteger sus intereses y su autonomía, y esperan que los estudiantes los respalden. No dudo de quienes vayan porque realmente creen que es lo correcto, y es muy respetable, pero también es entendible y respetable la postura de los estudiantes que no quieran ir porque no se identifican con la lucha, porque desconocen por lo que van a ir o porque están cansados de la situación en sus escuelas, de que sean amedrentados por pensar diferente o quieran hacer cambios.

Quiero que quieres vayan a la marcha del martes sea porque creen que es justo y necesario ir a defender a su universidad, no porque así se los ordenaron, porque les van a dar puntos o por favores políticos. Deseo que haya una UAS fuerte y autónoma, pero que lleve a cabo una campaña limpia, y sobre todo que respete la diversidad de opiniones, tanto a favor como en contra de la UAS.

PD: Gracias a mi amigo de la FEFyDE que me inspiró a seguir escribiendo acerca del tema, quiere decirles que la facultad está secuestrada por pasistas y tratan de controlar a su estudiantado.

Victor Arredondo
Columnista

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