Por Victor Manuel Arredondo Vizcarra
A lo largo de estos meses hemos visto cómo los aspirantes a la presidencia de la república se han hecho promoción para ganar popularidad de cara a 2024, y como evidencia le aseguro que en su camino de la casa al trabajo o la escuela, o bien cuando sale a caminar o a hacer sus compras, ha visto alguna frase alusiva a algún político que pretende ser candidato a la presidencia, o bien directamente frases que lo invita a apoyar a cierto candidato en su “proyecto” (por no llamarlo campaña) de cara a sus aspiraciones.
Esta semana quisiera hablar un poco al respecto, sobre cómo estos actores políticos se han dado a conocer a tal forma que han saturado los espacios y están comenzando a cansar a los ciudadanos, porque por lo menos desde mi perspectiva, es evidente que las campañas de las corcholatas de la 4T y la oposición han saturado todos los espacios mediáticos y públicos, literalmente.

Si bien hasta ahora las precampañas no han empezado, y tampoco han sido acreedores de sanciones por parte del INE o el Tribunal Electoral, es claro que los aspirantes de todos los partidos se han adelantado a los tiempos de hacer campaña con sus mítines, campañas, videos, espectaculares y pintas con tal de posicionarse, o como dicen en Zoey 101, “ser cool y hacerse notar” (aunque de cool no tengan nada).
Sumado a esto, es ridícula la cantidad de recursos que se han gastado para hacer campañas y autopromoción, y también lo es la cantidad de gente que han movido, por el medio que sea y la fuente que sea. Me atrevo a decir que muchos hemos sospechado que la mayoría de los aspirantes han aprovechado su posición de poder como funcionarios públicos para ganar adeptos y gastar como si estuvieran en plena campaña, incluso hay partidos que han admitido darles recursos para estas actividades, cuando no son los tiempos para ello.
Resulta controversial y contradictorio que, mientras la 4T ha jurado no usar los antiguos instrumentos del viejo priismo para posicionarse, no solo continúa usándolos, sino que abusa de ellos de formas cínicas, mientras que la oposición bajita la mano está simulando un ejercicio de precampaña adelantada a su tiempo y con procesos poco claros.
A mí ver, la ciudadanía poco a poco se ha estado saturando de las campañas de posicionamiento, y al adelantarse al calendario electoral con actividades tan invasivas en las calles y en redes sociales, la gente se está cansando más rápido de la política.
Por todo lo anterior dicho, en mi humilde opinión, ¡basta ya de campañas adelantadas a su tiempo! El respeto a la ley y los espacios públicos, así como el compromiso a continuar en el puesto que los designaron habla mucho mejor que mil mítines de simpatizantes y acarreados. Los mexicanos merecen gobernantes comprometidos a servir y trabajar por el bien del país, no necesitamos gobernantes en perpetua campaña y promoción. Si lo que quieren es que le aplaudan y les elogien, mejor dediquense a la actuación y el espectáculo, porque en la política necesitamos más acciones y menos actuaciones.

