¿Estamos tan bien como lo pintan?

Por Victor Manuel Arredondo Vizcarra.

Esta semana se reveló que, de acuerdo con el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, Culiacán ya no figura entre las 50 ciudades más violentas del mundo. Está estadística corresponde al año pasado, y se basa en el número de homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes. La noticia fue ampliamente difundida a nivel local, y celebrada por el gobierno estatal y municipal, alegando que este es un indicio de que la situación de seguridad en la ciudad ha ido mejorando.

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Por mi parte me alegra que nuestra ciudad ya no aparezca en tan deshonrosa estadística, sumado a que desde 2018 el número de homicidios dolosos registrados por este medio ha ido a la baja (de 671 a 472 en 2021 y 261 en 2022), sumado a que en el índice de percepción social de inseguridad, hecho por el INEGI, a diciembre de 2022 el 49.1% de los habitantes de la ciudad no se consideran seguros a diferencia del 56.3% del 2021.

Estos datos nos confirman que en efecto, el trabajo hecho en conjunto de los diferentes niveles de gobierno, de la policía y el ejército están funcionando por lo menos en las estadísticas, pero a mí parecer, las noticias celebradas por el gobierno se ven eclipsadas por el verdadero problema que aún permanece: la permeabilidad que ha tenido el narcotrafico y el crimen organizado en nuestra ciudad, que ha llegado a controlar (y sitiar) en más de una vez a nuestra ciudad, y cuya influencia ya ha dejado huella en la cultura local, proyectándolo a nivel internacional.

También cabe señalar que, si bien se ha celebrado la baja del número de homicidios registrados, el número de desaparecidos siempre ha sido mayor: de acuerdo con cifras rescatadas por el periódico Noroeste, hay 420 desapariciones registradas en 2021 y 397 en 2022, y solo contando las que son denunciadas, ya que muchas veces por miedo a las represalias del crimen organizado, no levantan el reporte y no se sube a la estadística. Igual podríamos decir que deberían haber más homicidios de los registrados: del total de desaparecidos registrados, el 64% nunca son encontrados.

Retomando el tema del crimen organizado, si bien se ha trabajado en atacar la estructura del narcotráfico y reducir su operación, no se ha podido dirigir una estrategia para reemplazar el vacío de poder económico que está dejando el crimen organizado y el narcotrafico. En ese sentido, hace falta trabajar en una mejor educación, oportunidades de empleo y una nueva cultura basada en la honradez y la legalidad.

Es más fácil decirlo que hacerlo, y en eso coincidimos varios de mis colegas e incluso otros columnistas de Politikmente, la cultura del narcotráfico llega más allá de las apariencias: la cultura de la transgresión de la ley y de los derechos de los demás va estrechamente relacionado a ello, y es más que urgente atender el tema para corregirlo.

Para concluir, aplaudo que las estrategias para corregir el número de homicidios este funcionando, sin embargo, esto debe venir de la mano con una estrategia para evitar que el declive de un grupo delictivo atraiga a otro, sino que la cultura de la legalidad, el trabajo honesto y la cordialidad ciudadana sea el que mueva a la sociedad sinaloense. Esta tarea evidentemente no puede recaer solamente en las autoridades, pues nosotros como comunidad, la principal afectada en estos temas, tenemos que ser participe de la toma de decisiones, no solo aplicando los programas a desarrollarse, sino también proponiendo soluciones que sean de beneficio para todos.

Construyamos entre todos un Culiacán y un Sinaloa de paz y oportunidades para todos.

Victor Arredondo
Columnista

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