La comunicación y coordinación es vital.

Por Victor Arredondo.

En días recientes trascendió que el costo del peaje en las casetas de cobro de las autopistas de todo el país subieron de precio debido a la inflación, cosa que siempre se ve venir a principios de año (excepto el año pasado que no hubo), sin embargo, lo escandaloso del asunto es que en la maxipista Culiacán – Mazatlán el aumento fue de 40% y sin dar una justificación clara. El aumento agarró de sorpresa a todos, incluso al gobierno estatal, quien tuvo que intervenir sobre la marcha para pedir que se redujera un poco el aumento. Finalmente el aumento quedó en 30%, aunque sigue siendo escandaloso.

Canal de whatsapp Politikmnte

El objetivo de esta columna no es simplemente presentar el hecho y renegar de ello. Siempre procuro que mis conclusiones no sean apresuradas, y en este caso no es la excepción, así que quisiera que este escrito quede a modo de reflexión acerca de la importancia de la comunicación entre el gobierno y la iniciativa privada.

Para empezar quisiera resaltar la importancia que tiene el aumento del costo de las casetas de peaje: si suben los costos de transporte de productos, el precio final de estos también sube, al igual que el costo de transporte de camiones foráneos. Cientos de familias dependen de un trabajo al cual llegan a través de la maxipista, por lo que el aumento del costo de transporte le pega directamente a su economía, además de los estudiantes foráneos que van y vienen todas las semanas.

Es deber del gobierno estatal hacer que la economía de las familias sinaloenses sea suficiente para cubrir todas sus necesidades, en la medida de lo posible, por lo que este tipo de cosas afecta en su deber. El aumento, si bien es una medida casi siempre unilateral por la empresa concesionaria de las casetas, debe ser mitigada en alguna forma para evitar el impacto en las familias, de ahí la importancia de que haya un diálogo abierto y sano entre gobierno y empresas privadas, más cuando se trata de la economía de las personas.

El que el gobierno se vea sorprendido y se pronuncie en contra de forma pública ante estos aumentos refleja una poca intervención de ellos en el tema, más allá de ser espectadores, y si bien se llegaron a negociaciones y acuerdos para reducir el aumento original, esto siempre genera descontento y desorden. Si el aumento ya se veía venir, ¿Por qué no empezar a entablar diálogos sobre cuánto va a ser y que tanto se puede absorber? No quisiera pensar mal, pero hasta parece que dejaron que esto pasara para que la gente viera que hicieron algo, tarde pero hicieron algo.

Está y otras acciones reflejan la poca importancia que le da el gobierno a las relaciones institucionales entre gobierno e iniciativa privada, dejando ver además que las cosas no siempre pueden hacerse a voluntad del gobierno, y al ponerse en esa situación, quedan en desventaja en una eventual negociación.

Para concluir, no está de más decir que es muy importante que haya un diálogo fluido entre quienes participan en la economía del estado y “el árbitro” por así decirlo, tanto en una relación de pareja cómo entre gobierno y gobernados, la coordinación y comunicación son vitales para que los objetivos comunes lleguen a buen puerto, y nosotros debemos estar presentes ahí, vigilando y aportando para que haya condiciones parejas para un desarrollo socioeconómico. No permitamos que quede en manos de otros estas decisiones.

Victor Arredondo
Columnista

CONTENIDOS

LO QUE SIGUE
ÚNETE A NUESTRA CONVERSACIÓN

Suscríbete para recibir contenido exclusivo y no perderte ninguna actualización de nuestros columnistas.