Opinión de Ismael Inzunza
Este 12 de enero, se cumplen 100 años del nacimiento de Arnoldo Martínez Verdugo, un mocoritense nacido en la Sindicatura de Pericos en 1925 que se convertiría en el dirigente histórico de la izquierda mexicana más significativo del siglo XX.
Arnoldo salió desde muy pequeño de Sinaloa hacia Ciudad. de México y se inscribiría en la que hoy es la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” y ahí se adheriría al Grupo de “Los Fridos”, donde destacaban discípulos de Frida Kahlo como Fanny Rabel y Arturo García Bustos.
También, en la jerga artística y comunista, la influencia de David Alfaro Siqueiros sería crucial para que posiciones políticas que Arnoldo trazaría años después.

Arnoldo fue, ante todo, un político de oficio en toda su expresión, pues pondría siempre al dialogo y al bienestar colectivo por encima de todo, aún y cuando la izquierda radical en la que militaba vivía en la tentación de las luchas armadas.

Fue Secretario General del Partido Comunista Mexicano desde principios de los sesentas hasta 1981, año en el que el Partido se diluiría para dar paso al PSUM, en el marco de la unidad de las izquierdas mexicanas.
Es el principal referente de la institucionalización programática del comunismo y el socialismo en México.
Fue en 1982 cuando el PSUM, ya con registro reconocido por la Secretaría de Gobernación, participaría con Arnoldo como candidato a la Presidencia de la República, donde obtendría más de 800 mil votos.
En las elecciones federales de 1979, Arnoldo ocuparía una curul en el Congreso de la Unión en la primera bancada parlamentaria comunista, conformada por 18 diputados, producto de la famosa Reforma Política del 77, que daría paso a la pluralidad que conforma lo que hoy conocemos como el sistema político mexicano.

Arnoldo Martínez se destacó por defender también la legitimidad de la derecha mexicana como expresión política, en especial fue un partidario de que el PAN gozara de todos sus derechos políticos y sus triunfos electorales le fueran reconocidos, aún y cuando se tratara de un proyecto que no representara a la clase obrera y trabajadora.
En el marco internacional, Arnoldo llegó a encontrarse con figuras como Mao Tse Tung en 1964, en el norte de China, donde promovió un dialogo ante las diferencias del dirigente chino con Nikita Krushchev, el líder soviético de la época. Asimismo, durante la intervención militar de la URSS en Checoslovaquia, en el 68, fue el único dirigente comunista de Latinoamérica en pronunciarse en contra de dicha acción militar, marcando así, una línea de pensamiento pacifista y promotora del respeto a la soberanía en plena Guerra Fría, donde el mundo bipolar marcaba desde el Partido Comunista de la Unión Soviética, las posturas y acciones de los Partidos Comunistas de casi todos los países.
Mediante un Telegrama, solicitó el retiro de las tropas soviéticas y de otros países del Pacto de Varsovia del territorio checoslovaco.
Fue fundador del PRD y nombrado Jefe Delegacional de la hoy Alcaldía Coyoacán en la Ciudad de México en 1997.
Arnoldo se separó del argot público a inicios del siglo XXI y falleció en el 2013 con 88 años de edad en la Ciudad de México.

En el 2019, en el marco del centenario de la fundación del PCM, la LXIII Legislatura del H. Congreso del Estado de Sinaloa, inscribió su nombre en el muro de honor del Salón de Sesiones del Palacio Legislativo.
Durante el sexenio del Presidente Andrés Manuel López Obrador, sus restos fueron depositados en la Rotonda de los Hombres Ilustres del Panteón Dolores de la Ciudad de México.

Arnoldo Martínez Verdugo fue un demócrata de una sola pieza y su legado nos invita a reflexionar sobre el papel de la pluralidad y el diálogo como instrumento de resolución de conflictos en la política local, nacional e internacional. Además, es constructor de la izquierda institucionalizada que se fortalecería en el PRD y transicionaría a lo que hoy es Morena o “La Cuarta Transformación”.

