Ciencia y gobierno (parece que) no van.

Por Víctor Arredondo.

El 19 de enero se dió a conocer que Juan Espinoza Luna, quien ganó relevancia pública por sus comunicados de seguimiento al clima en el estado, deja de trabajar en el Centro de Ciencias de Sinaloa, y con el también se terminan los proyectos de la Red Sísmica Sinaloense y el monitoreo meterologico, esto por falta de presupuesto. Esta noticia ha generado malestar en la ciudadanía, ya que “el zar del clima local” se había ganado su respeto por su excelente trabajo, lo que ha llevado a reclamos hacia el gobierno estatal por más presupuesto con fines de desarrollo académico y tecnológico.

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Constantemente, el gobierno se enfrenta a la disyuntiva de en dónde ejercer los recursos disponibles, y en un mundo ideal debería aplicarse dónde más necesita, sin embargo, no parece que esto sea así.

El tema del desarrollo tecnológico e intelectual en México no es prioridad: la más reciente propuesta de modificación a la Ley General en materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación se elimina el compromiso a gastar por lo menos el 1% del PIB en ciencia y tecnología, cifra que por cierto, nunca se ha alcanzado, y por si fuera poco, la propuesta viene de la propia CONACyT, el cual parece estar atada a la voluntad de austeridad del presidente y a la inversión selectiva de proyectos.

En Sinaloa el tema ha ido enfocado a una reestructuración para hacerlo más eficiente, pero a vista de muchos la perspectiva no cambia mucho con respecto al nivel federal: El 12/dic/21 nace bajo solicitud de Rubén Rocha Moya la Coordinación General para el Fomento a la Investigación Científica e Innovación del Estado de Sinaloa (CONFIE) para sustituir al antiguo organismo de ciencia y absorber los trabajos del Centro de Ciencias de Sinaloa al respecto, logrando resultados moderados.

El presupuesto para Sinaloa en 2023 asciende a 64,504,514,676 pesos (aproximadamente 64.5 mil MDP, 10.95% más que 2022), de los cuales 111,696,235 MDP se destinarán al CONFIE, encargado de los proyectos de ciencia y tecnología que se realizan en el Centro de Ciencias de Sinaloa.

La exigencia de la ciudadanía es clara: ¿Por qué habiendo tanto presupuesto para ciencia y tecnología se siguen recortando programas y proyectos? ¿Si se necesitaba más presupuesto, por qué no fue reajustado en el proyecto de ley?

Estás preguntas pueden resolverse exigiendo a los diputados a que hagan los estudios pertinentes y hagan los ajustes para 2024, asegurando que se restauren los proyectos eliminados por falta de presupuesto, sin embargo, también es tarea de la ciudadanía estar al pendiente de como se ejercen los recursos, exigir su derecho a la transparencia del cuánto y en qué se gasta, y con base en ello pedir que los responsables rindan cuentas o “castigarlos” en las urnas.

Ya para concluir, no solo hace falta más recursos en ciencia y tecnología, sino también gente capaz de ejercer estos recursos y de los proyectos que se deriven del ejercicio de estos, y debe ser tarea de todos vigilar que esto ocurra: tanto se los diputados que deben realizar los estudios y sondeos pertinentes para estimar el gasto necesario y cabildearlo en el presupuesto, de las autoridades ejecutivas por ejercer estos recursos eficientemente, y de la ciudadanía que debe vigilar y alzar la voz cuando los recursos no son suficientes o se están usando de forma incorrecta. Todos debemos construir un Sinaloa y un México que sea capaz de crecer y fortalecerse en la ciencia y tecnología.

Vox Populi
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