De las crisis sexenales, al sexenio en crisis.

Por Samuel Sarmiento.

Hasta antes de la crisis de 1994, mundialmente conocida como “el efecto tequila” y en nuestro país, como “el error de diciembre”, México se caracterizó por las crisis de fin de sexenio, que traían como consecuencia la depreciación de nuestra moneda, el aumento del desempleo, sobreendeudamiento, pérdida de patrimonio y empobrecimiento de las familias mexicanas. Esto era el pan de cada fin de sexenio.

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Sin embargo, ahora, con Andrés Manuel López Obrador, pasamos de las crisis sexenales a un sexenio completito de crisis… crisis de salud, de seguridad pública, migratoria, política y por supuesto, crisis económica.

Pero, enfocándonos exclusivamente en ésta última, les recuerdo que el Presidente de la República se comprometió a que México crecería 4% promedio anual, en campaña decía que al 6%, pero dejémoslo al 4% como quedó en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, con eso, decían, la economía crecería el doble que el crecimiento demográfico y por lo tanto, para el 2024 se habría alcanzado la meta de crear empleos suficientes para los jóvenes que se incorporen al mercado laboral, pero, ¿qué creen? el INEGI y el IMSS “tienen otros datos”.

Recientemente, se informó que la economía mexicana creció 3.8% en el 1er trimestre del 2023, por lo que, según López Obrador, este 2023 el crecimiento será del 2.3% y en un escenario favorable, hasta del 3.0%.

Sin embargo, lo primero que hay que recordar que en el 2019 y sin Pandemia, nuestro país se contrajo -0.2%, por la cancelación del Aeropuerto de Texcoco y el pésimo mensaje que se envió a los inversionistas y para el 2020 ya con Pandemia, la economía se desplomó -8.2%, en el 2021 por el efecto rebote crecimos 5.5% y el año pasado, el crecimiento fue de 3.1%.

Si promediamos el crecimiento anual en lo que va del sexenio de López Obrador, el resultado es 0.5%, este es el peor resultado de los últimos 7 sexenios, es decir, desde Miguel de la Madrid Hurtado a la fecha.

Esto significa que hoy, la economía nacional está crecimiento 1/5 parte de lo que crecimos en el sexenio anterior, con Enrique Peña Nieto, cuando el promedio fue del 2.4% anual.

Y si no hay crecimiento económico, tampoco puede haber nuevos empleos permanentes, dignos y bien pagados de los que se mencionan en el Plan Nacional.

Según el IMSS, en los casi 5 años del actual sexenio se han creado solamente 1.3 millones de empleos formales en todo el territorio nacional, esto es la mitad de los empleos generados en el mismo periodo del sexenio anterior.

Y para quienes, por desconocimiento o interés político, quieran presumir el fortalecimiento del peso, les recuerdo que el responsable de la política monetaria del país, desde su autonomía en 1994, es el Banco de México, quien regula la oferta monetaria y las tasas de interés, lo que ha incidido en la “fortaleza artificial” del tipo de cambio.

Pero, regresando al crecimiento económico, aquí en Sinaloa, a pesar de la falta de proyectos estratégicos, crecimos 4.4% en el 2022, lo que nos ubica en el lugar número 10 en el ranking nacional, comparado con el 0.5% promedio anual con Quirino Ordaz Coppel, 3.2% con Mario López Valdez, 1.7% con Jesús Aguilar Padilla y 1.8% con Juan S. Millán.

Esperemos que la suerte siga favoreciendo al sexenio estatal y no se tropiece en el camino con alguna crisis económica, como la que se avecina en el campo de Sinaloa, por los problemas de comercialización y la falta de financiamiento.

Por eso, le pregunto estimado lector: en una escala del 1 al 10, ¿cómo califica el rumbo que lleva la economía de Sinaloa?

Vox Populi
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