Por Victor Manuel Arredondo Vizcarra
La noche del 6 de diciembre se votó la propuesta de reforma electoral propuesta por AMLO, el cual fue desechada por no alcanzar la mayoría calificada, como estaba pronosticado, por ello, el propio Andrés Manuel mandó una propuesta de reforma a diversas leyes que no necesitaban la mayoría calificada como “plan B” a la reforma, el cual fue discutida y aprobada más rápido de lo que canta un gallo en la madrugada del 7 de diciembre. Si ustedes no saben de qué trata este “plan B”, abrieron la columna indicada.
Antes de pasar a hablar sobre la propuesta como tal y lo que opino de ella, considero adecuado empezar diciendo que todas las propuestas de reforma o ley que llegan a cualquier recinto legislativo tienen sus pros y sus contras, por lo que es tarea de todos leerlas, analizarlas, debatirlas y aportar para su mejora, de esta forma podemos crear políticas públicas inclusivas, adecuadas y perdurables. Lo que se hizo con esta propuesta y se hace con muchas otras lo considero una falta de respeto hacia quienes saben del tema y pueden aportar en ello como a la propia ciudadanía que se merece una legislación correcta y no una que es producto de un mandato presidencial.

Ahora sí, pasando al ahora decreto aprobado por la Cámara de Diputados, esta aprueba adelgazar y compactar la estructura del INE para que opere de forma más austera y simple, además de desaparecer la Sala Regional Especializada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para hacer eficiente los recursos. Si bien esto es beneficioso porque abarata costes en nuestro costoso sistema democrático, pone en riesgo la operación del INE de cara al año electoral por la sobrecarga de trabajo que le podría llegar para preparar el año electoral y afrontar los cambios para apegarse a las leyes.
La propuesta de ley también obliga al INE a devolver el dinero que no utilicen de su presupuesto (lo que se conoce como subejercicio), sin embargo, faculta a los partidos políticos a reservar lo que no se gasten de sus recursos asignados para años posteriores, lo cual me parecer incongruente porque lo que se buscaba era darles menos recursos a los partidos políticos y al INE, no quiero pensar mal, pero ¿será que si tendrán algo en contra del INE?
Y hablando de los partidos políticos, la propuesta no especifica si se reducirá el presupuesto a los partidos políticos, sin embargo, si prevé que los partidos pequeños no puedan perder su registro federal si no alcanzan el 3% de votos en elecciones federales si los alcanzan a nivel estatal en por lo menos 17 estados del país.
Otro punto importante que aborda es sobre la propaganda gubernamental, y propone que las manifestaciones de las personas servidoras públicas o sus pronunciamientos sean tomados en cuenta como propaganda, ya que están usando su libertad de expresión. Este apartado parece hecho a medida para las “corcholatas” y simpatizantes de Morena, pues protege lo que ellos puedan decir mientras estén en funciones, pasando por alto que abusan de su posición como funcionarios para influir en la opinión pública.
Hay cosas que me parecen grandiosas en la propuesta, como el voto electrónico para los mexicanos en el extranjero, el voto a personas en prisión preventiva y que los votos hacia candidatos de coalición se repartan equitativamente entre todos sus integrantes, favoreciendo a los pequeños partidos que van en coalición con partidos grandes, esto último es un arma de doble filo porque les da poder a partidos que no tienen fuerza y se limitan a imitar lo que hacen los demás partidos de coalición, pero le da representatividad y pluralidad al poder legislativo por los plurinominales.
Para concluir, quisiera decir que esta propuesta fue discutida y aprobada después de un arduo análisis de los legisladores, pero no fue así. Desafortunadamente tenemos aspectos que no son congruentes con lo que procura el gobierno actual, el cual es el buen ejercicio de los recursos y la austeridad, y que no pudieron ser corregidas porque los diputados eligieron pasar la propuesta tal y como llegó, salvo por algunos ajustes propuestos por los aliados de Morena. La polarización política del país se reflejó una vez más en esta propuesta, porque ni soñando se pudieron escuchar o discutir las propuestas de la oposición, además de que la misma propuesta es producto del revanchismo por no haber llegado a un consenso por la reforma electoral, el cual no hubo un punto común de acuerdo por la negativa de ambos bandos a negociar.

No podemos permitir que se hagan políticas públicas por dedazo o revanchismo, a causa de ello nuestro sistema democrático se vuelve frágil y las distintas partes se vuelven más reacias a negociar. Es más que necesario una apertura política, una tercera parte que ayude a conciliar, pero que luce muy lejana a lo que necesitamos. Podríamos decir que, por ahora, de que se hizo, se hizo la reforma electoral.

