El freestyle como acto político.

Por Fide Arellanes

  • ¿Cual es el rol del freestyle actualmente?

Pareciera que el freestyle es simple entretenimiento, si bien es cierto, si cumple esa función, la verdad es que no se limita solo a entretener a los espectadores que les gusta el morbo y ver cómo dos personas se insultan y a la vez riman sobre un beat. El freestyle guarda mucho más que ser “Batallas de Rap” hoy en día, tomando en cuenta que es una disciplina que requiere talento, gusto y mucha dedicación para alcanzar cierto grado de excelencia.

Canal de whatsapp Politikmnte

En principio, es necesario dominar las técnicas base como; la rima, la métrica, el flow, el tempo, recursos literarios, el punchline, entre otros, pero, actualmente no basta para ser un freestyler competitivo o pertenecer a la élite consolidada. También se requieren habilidades más allá de la música, como la teatralidad: tener puesta en escena (actuación), proponer la construcción de narrativas (dramaturgia), por lo tanto, creando personajes y volviendo atractivo como estos se desarrollan a través de la confrontación (improvisación), para ello se necesita la capacidad de convencer el papel que encarnan cuando se suben al escenario (performance).

Vaya, parece que he descrito los elementos que conforman un arte escénico, quizá porque así debemos considerar al freestyle, un arte escénico contemporáneo. Y si los anteriores elementos no son suficientes, me gustaría hablar sobre lo político que es el freestyle.

El arte tiene que ser político, sirve para incomodar al opresor y reconfortar a los oprimidos. Es una realidad que el éxito y el alcance del freestyle depende en gran medida de organizaciones como Urban Rooster o Red Bull, lo que la acercan a esta lógica de entretenimiento y espectáculo, abre la pregunta de ¿Puede un arte patrocinado incomodar al opresor? Actualmente considero que el freestyle se encuentra en un punto donde aún depende de sus patrocinadores y no tiene como tal la capacidad de incomodar al opresor, pero si cumple con su rol de reconfortar al oprimido, ya que, sabiendo que el freestyle hispano deviene de del Hip Hop, en el contexto sociocultural actual, marcado por la desigualdad y la búsqueda de identidad, el freestyle lleva en su ADN una carga política de resistencia.

No se necesitan ni estudios formales, ni instrumentos caros, ni un escenario, solo se necesita voz e ingenio, por lo que lo vuelve un arte democratizado. El freestyle es una herramienta que empodera a través de la palabra, da la posibilidad de ser escuchado y de construir una identidad, sentirse parte de algo más grande, de una comunidad con valores de inclusión, unión y respeto, y, construir comunidad hoy en día es un acto político en sí mismo.

Es un arte político no siempre por lo que dice, sino por lo que es y lo que representa: la toma de la palabra por quienes históricamente han sido silenciados. Y eso, sin duda, es una de las claves de su magia.

Vox Populi
Columnista

CONTENIDOS

LO QUE SIGUE
ÚNETE A NUESTRA CONVERSACIÓN

Suscríbete para recibir contenido exclusivo y no perderte ninguna actualización de nuestros columnistas.