La escasez de agua en México: ¿explotación industrial, consumo agrícola o mala gestión pública?

Por Luis Jimenez

Hablar de la escasez de agua de agua en México es abordar un problema que, lejos de tener una causa única, responde a una compleja interacción de factores que involucran el sector industrial, agropecuaria y las políticas de gestión del recurso hídrico. Es fácil caer en la tentación de buscar un culpable único, pero la realidad exige un análisis más profundo.

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Las industrias refresqueras y cerveceras han sido objetivo de críticas severas, especialmente en los estados como Nuevo León y Baja California, donde la sequía ha alcanzado niveles críticos. Datos de la comisión Nacional del Agua (CONAGUA) indican que la industria utiliza aproximadamente el 4% del agua concesionada en el país, lo que a primera vista podría parecer un porcentaje reducido el impacto se vuelve significativo cuando estas extracciones ocurren en zonas donde la población enfrenta restricciones severas. Casos como el de Monterrey en 2022, donde se denunció que grandes empresas continuaban operando con normalidad mientras la cuidad sufría cortes, ha generado una fuerte oposición social.

Aun así, algunas empresas han implementado medidas de responsabilidad social, un ejemplo de ello es el Grupo Modelo que ha informado que ha reducido el consumo de agua en sus procesos ha reducido en un 36% en la última década. Pero, ¿es esto suficiente para mitigar la crisis?

¿El sector agrícola es el gran consumidor de agua?

El campo mexicano es, sin duda, el principal demandante de agua, según la CONAGUA señala que el 76% del agua concesionada en el país se destina a la agricultura. Cultivos como el aguacate y la caña de azúcar requieren volúmenes masivos del líquido y en muchos casos, las técnicas de riego utilizadas son obsoletas e ineficientes.

México es uno de los principales exportadores de aguacate a Estados Unidos de América, un fruto que requiere aproximadamente 600 litros de agua por kilogramo producido. Esto ha generado un debate sobre si el país está exportando agua a través de productos agrícolas sin una regulación clara que priorice el consumo interno.

La gestión del agua

Si bien la industria y la agricultura tiene un gran impacto sobre la disponibilidad del agua, el manejo del recurso por parte de las autoridades también es un factor determinante. La infraestructura hídrica en muchas partes del país es deficiente, en ciudades como la Ciudad de México la fuga en la distribución representa un problema crítico, dado que el 60% del agua proviene de acuíferos sobreexplotados.

La falta de plantas de tratamiento también es un obstáculo ya que solo el 57% de las aguas residuales en el país reciben algún tipo de tratamiento, además la regulación en la concesión de agua a empresas privadas y agricultores carece de un enfoque que respete el derecho humano al agua.

La escases de agua no es un problema del futuro, es una crisis del presente que está en nuestra realidad y afrontarla requiere de una visión que trascienda los intereses particulares y se enfoque en el bien común, construir un modelo sostenible que garantice el acceso al agua para todos.

Vox Populi
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