La otra cara de Culiacán.

Por Bárbara Apodaca

En 1972 se marcó un punto de inflexión en la integración del medio ambiente en los derechos humanos.  Desde entonces, se reconoce que todas las personas tenemos derecho a vivir en un entorno limpio, seguro, saludable y sostenible, así como a mantener una conexión intrínseca con la salud del planeta. Sin embargo, en contextos con carencias sociales, económicas y múltiples riesgos, el cuidado del medio ambiente suele quedar al final de la fila de prioridades.

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Según un artículo de Conselva y de acuerdo al Índice de Competitividad Urbana 2023, Culiacán tiene posiciones mixtas en materia de competitividad ambiental en México. Bajas, por desafíos ambientales como consumo de agua y energía per cápita y gestión de residuos sólidos. Altas, por su riqueza en ecosistemas y capacidades para tratar el agua. 

Mientras tanto, en el corazón del estado, emerge un área verde con propósito. Desde hace casi 40 años Jardín Botánico Culiacán y Parque Ecológico nos brindan los servicios ambientales que nos merecemos, con más de 1,000 especies del reino vegetal organizadas en 17 colecciones botánicas, 146 especies de aves, 200 especies de fauna silvestre, 300 especies en algún estatus de conservación, 30 hectáreas de absorción de aguas pluviales y de cobertura vegetal que secuestra dióxido de carbono: todo un ejército de plantas fundamentales para la vida en nuestra ciudad. 

Visitar estos espacios nos relaciona con componentes esenciales para nuestra salud y experiencia. Seguro compartirán conmigo que estar en el Jardín nos aísla de aquellos componentes de nuestra ciudad que no nos agregan valor: ruido, caos, altas temperaturas. Es una gran escapada, que nos invita a encontrarnos con personas, de todo tipo, diferentes a uno mismo, que pueden crear encuentros afortunados de aprendizaje e intercambio de ideas y que pueden crear comunidad.

Los lugares públicos como este oasis natural y este pulmón urbano son oportunidades para crear y fortalecer el tejido social; en otras palabras, son encuentros para cohesión social, participación y construcción de una cultura pacífica. Seguro en estos entornos podrán haber desencuentros, pero son más las actividades positivas que despiertan en las personas y los muchos diversos grupos para la salud física, mental, aprendizaje, recreación y exploración. 

Como evidencia te invito a visitarlos. Todos los días diferentes actividades ocurren en estos lugares. Las personas se trasladan desde 52 colonias en vehículos o transporte público para realizar hábitos positivos en su vida. Este dato siempre ha despertado en mí la curiosidad por crear más espacios así, en un entorno con desigualdades sociales, déficits económicos y factores de riesgo, con desafíos ambientales y una alta riqueza en su biodiversidad, las áreas verdes próximas a nosotros y con propósito son la mejor apuesta. Caminar por la ciudad podría ser igual a caminar por el Jardín. ¿Te lo imaginas?

Ciudadanos comprometidos con la ciudad, han impulsado a través de Sociedad Botánica y Zoológica de Sinaloa IAP, oportunidades para proyectarnos en plataformas nacionales e internacionales. Jardín Botánico Culiacán ha sido reconocido en esferas científicas y culturales, además de colocar a nuestra ciudad en foros donde no se nos identificaba. Este es un efecto más.

Las jornadas de arborización cumplen objetivos concretos y proporcionan herramientas de adaptación al cambio climático. El arte del paisajismo agrega valor al derecho humano de conectarnos con la naturaleza.

Es necesario dirigir esfuerzos a crear más áreas verdes funcionales, así como a fortalecer y profesionalizar el manejo de las existentes en nuestra ciudad, es una necesidad y un derecho para darle otra cara a Culiacán.

Vox Populi
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