En estos días se habla mucho del nearshoring, ese término técnico que suena a moda económica, pero que en realidad representa una de las mayores oportunidades que México ha tenido en décadas.
La cosa es así: muchas empresas están saliendo de Asia para venirse más cerca de Estados Unidos. ¿Y quién tiene la mejor ubicación del mapa? Pues México. Estamos pegados al principal mercado del mundo, tenemos tratados comerciales, mano de obra joven, y un potencial brutal para volvernos el centro de manufactura del continente.
Pero aquí viene la pregunta incómoda: ¿tenemos un plan o solo estamos esperando a que la geografía lo resuelva todo por sí sola?

Porque tener buena ubicación no es suficiente. De nada sirve estar al lado del gigante si no tenemos carreteras seguras, aduanas eficientes, energía limpia y suficiente, talento técnico preparado, ni terrenos listos para nuevas fábricas.
Hoy por hoy, muchos parques industriales están al 98% de su capacidad y hay empresas que quieren invertir… pero no encuentran dónde instalarse. Algunos estados ni siquiera tienen agua garantizada o internet de calidad para recibir esas inversiones. Y si hablamos de trámites, permisos, corrupción y lentitud burocrática… mejor ni empezamos.
Mientras tanto, otros países sí están moviéndose: actualizan su infraestructura, capacitan a su gente, dan incentivos fiscales. Están cazando la oportunidad mientras nosotros apenas la estamos mirando.
La pregunta no es si el nearshoring va a pasar. La pregunta es si México va a subirse al tren o se va a quedar otra vez viendo pasar la oportunidad por la ventana.
Este no es momento de discursos bonitos ni de anuncios vacíos. Es momento de una política industrial clara, seria y coordinada. De que el gobierno federal trabaje con los estados, con las universidades, con los empresarios, con las comunidades. Dejar de competir entre regiones y empezar a construir como país.
Porque el tiempo no espera. Las inversiones se van a mover… pero si no encuentran en México un lugar seguro, moderno y competitivo, se irán a otro lado.
Sí, tenemos la ubicación. Pero tener un plan es lo que hace la diferencia entre solo tener potencial… o aprovecharlo de verdad.

