Palestina avanza, el mundo se define yTrump se queda sin teleprompter.

Por Vaquero González

La Asamblea General de la ONU de este 2025 quedará marcada por un hecho histórico: potencias occidentales como Francia, Reino Unido, España, Canadá y Australia se sumaron a los más de 150 países que ya reconocen al Estado de Palestina. No es un movimiento menor; es la primera vez que aliados históricos de Israel dan este paso, con lo cual se rompe un muro simbólico que había limitado durante décadas la legitimidad internacional palestina.

Canal de whatsapp Politikmnte

La decisión de Francia fue acompañada por Andorra, Bélgica, Luxemburgo, Malta y Mónaco; mientras que Reino Unido, bajo el liderazgo de Keir Starmer, optó por un reconocimiento que busca reposicionar a Londres en el tablero global. Estos movimientos se suman al clamor de América Latina, África y gran parte de Asia, consolidando a Palestina como un actor reconocido (aunque no plenamente soberano) dentro del sistema internacional.

Un teléfono móvil mostrando la interfaz de WhatsApp, con un texto que invita a unirse a un canal en la aplicación.

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, utilizó este escenario para denunciar los crímenes de guerra y el “genocidio” en Gaza, acusando directamente a Israel de masacres contra civiles.

Aunque participó de manera virtual (tras la negativa de EE. UU. a otorgarle visa), Abbas prometió que Hamas no tendrá papel alguno en un eventual gobierno postguerra y se mostró dispuesto a colaborar con un plan respaldado por la ONU, Francia y Estados Unidos para la reconstrucción de Gaza y el avance hacia la solución de dos Estados.

Europa también elevó la voz: Felipe VI de España pidió frenar la “masacre” en Gaza; Macron defendió que reconocer a Palestina no implica negar los derechos de Israel; y junto a Arabia Saudita, Francia impulsó una conferencia internacional para fijar una hoja de ruta.

En conjunto, se busca dar forma a una nueva arquitectura diplomática que combine presiones multilaterales, garantías de seguridad para Israel y viabilidad territorial y política para Palestina.

Sin embargo, todo este impulso tropieza con la reacción inmediata de Israel, que acusó a Europa de premiar al terrorismo, y con el escepticismo de Estados Unidos, que calificó de “inoportunos” los reconocimientos. Washington insiste en que la prioridad debe ser un cese al fuego y la liberación de rehenes, aunque su discurso deja claro que no tiene intención de mover la línea roja: cualquier Estado palestino deberá ser producto de negociaciones directas con Israel, no de reconocimientos unilaterales.

En este escenario cargado de simbolismo, diplomacia y tensiones, el discurso de Donald Trump destacó, pero por las razones equivocadas. Tras un fallo en el teleprompter, el expresidente improvisó frases sin coherencia, comentarios banales y ocurrencias que nada aportaban al debate. Lo que debía ser una intervención de peso, se convirtió en un espectáculo vacío que evidenció no solo su desconocimiento sobre Medio Oriente, sino también su indiferencia hacia la diplomacia multilateral.

Ese momento generó burlas, incredulidad y una pregunta incómoda: ¿qué tan sostenible es que liderazgos con aspiraciones globales trivialicen el conflicto más sangriento y prolongado de nuestra era?

Mientras Palestina acumula reconocimientos, Gaza se hunde en ruinas y Europa intenta rescatar la solución de dos Estados, figuras como Trump se exhiben incapaces de ofrecer algo más que ruido.

La Asamblea General nos deja una paradoja: el mundo parece acercarse al consenso de que Palestina debe existir como Estado pleno, pero las potencias que podrían hacerlo realidad siguen atrapadas en sus propios intereses. Entre reconocimientos valientes y discursos vacíos, lo cierto es que la ONU vuelve a ser un espejo de nuestras contradicciones: un foro donde los pueblos reclaman dignidad, mientras algunos líderes se limitan a improvisar.

Vox Populi
Columnista

CONTENIDOS

LO QUE SIGUE
ÚNETE A NUESTRA CONVERSACIÓN

Suscríbete para recibir contenido exclusivo y no perderte ninguna actualización de nuestros columnistas.