Por Esmilbren Rivera.
“Porque ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás.”
A pocos días de Año Nuevo, les invito a reflexionar y a dialogar sobre las personas privadas de la libertad en México.
El sistema penitenciario mexicano es una cuestión fallida respecto al respeto de los derechos humanos, el internamiento y al egreso de las personas privadas de la libertad.
A pesar del cierre de algunos penales como Topochico y las Islas Marías en el 2019 generó que se realizaran traslados a los diversos penales que tiene México, aun conociendo que muchos Centros Penitenciarios cuentan con hacinamiento y escasas medidas en atención a los derechos fundamentales de las personas que están internas en los penales.

Pero la pregunta inicial que invade es ¿Por qué que existe tanta población penitenciaria? La respuesta es simple, el problema es que no se ha impuesto otra medida cautelar más que la prision preventiva, en lugar de buscar alternativas para que se garantice el acceso a la justicia y el discurso punitivo que venden algunas personas genera estigma y prejuicios sobre las personas privadas de la libertad, así mismo la falta de compromiso y de la búsqueda de convenios institucionales de las autoridades penitenciarias genera que haya una desigualdad abismal dentro de las cárceles.
El objetivo fundamental a partir de la reforma del 2008 es la efectiva reinserción social, así mismo también la creación de nuevos mecanismos legales como la Ley Nacional de Ejecución Penal y las diversas normatividades internacionales que orientan y procuran respetar los derechos fundamentales y hasta ahora se han visto insuficientes al momento de su aplicación ya que al analizar diversos instrumentos como la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (ENPOL) en México el 2021 hubo un total de 220.5 mil personas privadas de la libertad de los cuales el 94.3% eran hombres y el 5.7% mujeres y año con año va en aumento.
Es por ello, que no debemos ser indiferente al tema de Seguridad Pública y darnos la oportunidad de instruirnos e informarnos sobre la situación actual de nuestros penales, ya que la indiferencia hace que comprendamos menos el porque la gente comete delitos y porque están arrebasadas nuestras cárceles.
Las personas privadas de la libertad tienen una historia, una vida, una familia, sentimientos y emociones. Sino volteamos a ver esas historias nunca se combatirá la inseguridad a la que México afronta, no hay que verlos como un número de más de las estadísticas que año con año se publican para analizar los resultados de cada estado y de la Federación, sino que como sociedad debemos de tener corresponsabilidad social y humanizar lo inhumano, no seamos indiferentes y aportemos un granito en la medida de lo posible.

