Por Alejandro de la Cruz.
Cuando vivimos todos los días, aspirando a ser felices no por superficialidad, sino con sentido de espíritu.
El querer que las cosas sean más sencillas no debe ser visto como un acto de flojera, sino de mera liberación del ser humano para poder usar el tiempo restante en explorar nuestra imaginación, jugar con niños y grandes, respondernos las grandes preguntas filosóficas que nos hacemos a nosotros mismos pero que también se ha hecho por miles de años la humanidad.
Por ejemplo, el que todo sea más sencillo podría lograr que también los conflictos fueran más fáciles de solucionar; lo que pasa entre Israel y palestina es muy triste, pero si observamos la historia será aún más triste. Porque miles de años por igual, hemos seguido matándonos unos a otros como si jalar del gatillo o encajar la daga fuera un acto de valentía y motivo de orgullo. La realidad es que quitarnos la vida los unos a los otros es un acto cobarde e inhumano. Es el mayor error que seguimos cometiendo.
Sin embargo, facilitar las cosas debe ser un acto completo de liberación. Hay que reconocer que la investigación y la tecnología esta tan avanzada y lista para ser seguida y así comenzar el auténtico florecimiento de nuestra especie. Una especie cósmica y mágica, que, aunque desentiende muchos aspectos sobre su origen o destino, si puede tener una certeza de que el amor mueve a los hombres y los hombres mueven el amor.
Jesús dijo, ámense los unos a los otros y hoy en día, si solo ese consejo fuera seguido, podríamos evitar derramar tantas lágrimas y transpirar tanto miedo. Miedo de que la violencia llegue a nuestra cara y la maldición; el pecado del hombre: su ignorancia siga creciendo tanto hasta que se convierta en un mal incontenible.

Los escenarios siniestros ya los conocemos porque bastante arte humana e imaginación se han encargado de ilustrarlos. Escenarios espantosos en donde la humanidad ha perecido o está en proceso de; la mala noticia de este planteamiento es que: la realidad supera a la ficción.
El tiempo de facilitarnos las cosas ha llegado:
- Tomemos empresas1 que sean nuestra pasión y nos permitan dedicarnos a lo que amamos.
- Reduzcamos los años de estudio en los sistemas educativos; calidad es mejor que cantidad.
- Creemos bancos o cajas de ahorro comunitarias, con bajísimo interés o inclusive nulo
- Si un amigo, familiar o conocido tiene una idea, ayudemos intelectual o materialmente con todo lo que tengamos a la mano, incluida nuestra fuerza de trabajo.
- Cambiemos nuestra visión sobre los bienes materiales, pues se puede vivir dignamente sin lujos, excentricidades o frivolidad.
- Volvamos a jugar, reír y gozar como lo hacíamos cuando niños, cuando estábamos libres de estereotipos, dudas y miedos.
- Prioricemos el valor del ser por sobre todas las cosas, en la vasta extensión de la palabra ser; entendido como el que da la mano al otro para subir juntos la montaña, alcanzar el clímax de la hermandad, la sabiduría y la paz.
- Conquistemos nuestra mente, cuerpo y espíritu, para entender que no estamos hechos para enfermar o sufrir, toda nuestra composición es una obra maestra hecha para el servicio, la complementación y la construcción de la vida en comunidad y armonía, de la mano de todas las personas, especies y creación que nos rodea.
- Nos plantemos tajantemente en contra de todo acto de violencia, intimidación, guerra, muerte, racismo, menosprecio, o conductas que vayan a encaminar directa o indirectamente en la descomposición social, caos y autosabotaje de nuestra civilización.
- Retomemos el valor de la palabra como un acto de confianza muy superior a las vías legales, pues toda voz hablada es un decreto de lo que somos, lo que estamos aportando al mundo. Que la charla sea constante entre nuestro interior (nosotros), con el exterior (todo lo que está fuera de mi).
Todo esto no se limita a lo que está escrito, su relevancia es entender que las ideas no tienen un límite ni la sabiduría un tope. Podemos cambiar todo lo del sistema que no sirva porque es parte del florecimiento, de la transición y la búsqueda de un mundo mejor y sociedades más justas. Tenemos las herramientas e ingenio suficiente para hacer todo de manera más fácil, ordenada e innovadora; teniendo este conocimiento todos (ojalá todos los seres lean este escrito en sus respectivos idiomas y lenguas) es aberrante continuar por la opción del conflicto, el dolor, la muerte, el hambre, la miseria, la ignorancia y la desigualdad.
Esas dos opciones tenemos; facilidad vs innecesaria complejidad.
Así que: ojalá todos los seres lean este escrito en sus respectivos idiomas y lenguas.
1Empresa: Proyecto que uno sigue, puede ser una idea, sueño o pasión, no necesariamente se relaciona con el concepto occidental de empresa-negocio

