Culiacán, Sinaloa. 12 Junio 2026.- El pasado 31 de mayo se conmemoró el Día Mundial Sin Tabaco. Y aunque la fecha ya pasó, la problemática que visibiliza no puede esperar. En Sinaloa, los vapeadores y cigarros electrónicos llevan años ganando terreno entre adolescentes y jóvenes, presentándose como una opción moderna y discreta. Esa imagen normalizada está llegando cada vez a edades más tempranas.
El Índice Global de Probabilidad de Consumo (IGPC) elaborado por Sociedad Educadora, aplicado en 32 instituciones de nivel básico de Sinaloa, revela que casi el 10% de los alumnos encuestados tiene intención activa de consumir vape, que el 15% está en zona de indecisión —lo que los convierte en población vulnerable ante el ofrecimiento de sustancias— y que se detectaron casos de primer consumo en jóvenes de entre 10 y 13 años.
A nivel nacional, la ENCODAT 2025 confirmó que mientras el tabaco tradicional baja, el uso de cigarros electrónicos casi se triplicó en México, consolidándose como la nueva puerta de entrada a la nicotina entre adolescentes.


La ciencia también empieza a encender alarmas. Una revisión liderada por investigadores de UNSW Sydney, publicada en la revista Carcinogenesis, concluyó que los cigarros electrónicos tienen probabilidades de causar cáncer de pulmón y cáncer oral, además de efectos vinculados a metástasis en cáncer de mama y crecimiento de tumores cerebrales. Los propios autores reconocen que se necesitarán estudios a más largo plazo para determinar el riesgo con precisión, lo que hace aún más urgente actuar desde la prevención hoy.
Sociedad Educadora también analizó testimonios en TikTok de 4 jóvenes creadores de contenido, todos en sus veintes, que hablaron abiertamente sobre las consecuencias del vapeo: hospitalizaciones por lesiones pulmonares, dependencia más difícil de superar que la del tabaco tradicional, ansiedad, tos crónica, presión en el pecho y desórdenes alimenticios. Todos coincidieron en haber notado mejoría al dejar el consumo.
“La prevención comienza con la información, la escucha y el acompañamiento. Por eso seguimos profundizando nuestra investigación sobre estas nuevas formas de fumar y fortaleciendo nuestras intervenciones con niñas, niños, adolescentes y sus familias en Sinaloa” .— concluyó Nilzy Angulo, directora de Sociedad Educadora.




