Culiacán, Sinaloa. 27 Agosto 2026.- El repunte en los índices de obesidad infantil en la región ha encendido las alarmas de los especialistas en salud, quienes ven en el refrigerio escolar una oportunidad crucial para revertir esta tendencia. La lonchera no es solo una comida entre clases, sino una herramienta determinante para garantizar un crecimiento óptimo y prevenir enfermedades crónicas desde la infancia, señaló el doctor Feliznando Cárdenas Torres, nutriólogo de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).
“Actualmente se están utilizando estrategias del uso de las loncheras saludables. Si se han dado cuenta, con este regreso a clases hemos estado viendo en las ventas y compras de mochilas que son transparentes, las cuales nos ayudan a hacer una rápida verificación de esto. A través de las loncheras saludables lo que se busca es tener una incidencia para revertir y prevenir estas enfermedades que aquejan tanto a Sinaloa”, resaltó.
El docente e investigador de la Facultad de Ciencias de la Nutrición y Gastronomía de la UAS advirtió sobre el impacto real de lo que los niños consumen en las aulas, al afirmar que el sobrepeso y la obesidad infantil no son solo un problema estético, sino que comprometen el rendimiento escolar, la energía diaria y el futuro metabólico de los menores.
“En el caso de estas loncheras o mochilas saludables, es importante destacar que deben estar estructuradas de tal forma que contengan alimentos que ayuden en el desarrollo, el desempeño y la buena nutrición de los infantes. Por ejemplo, debe incluirse como bebida agua natural —no saborizada—, una fuente de cereales y una fuente de proteínas; asimismo, se debe buscar excluir aquellos alimentos que tengan algún tipo de leyenda o sello precautorio”, detalló.
Según el especialista, la clave radica en transformar este momento alimentario en un hábito consciente, pero sin perder de vista que la comida debe seguir siendo atractiva para los niños.
El doctor Cárdenas Torres manifestó que el gran reto para los padres de familia es lograr que los menores consuman estos alimentos saludables con gusto, por lo que sugirió utilizar la creatividad visual para asegurar el éxito, recordando que la educación alimentaria comienza en el hogar y se consolida en la escuela, siendo la lonchera la inversión más efectiva para asegurar una generación sana.








