Por Alberto Tinajero.
La dignificación de la política mexicana ha encontrado en algunos apellidos de renombre más lodo que oro, sin embargo, han logrado salir adelante escalando hasta ocupar altos cargos, privilegios y poder. Tal es el caso de cierta Ministra de la Suprema Corte, que jamás consideró que llegase un día donde se hicieran públicos incluso sus razonamientos plasmados en una tesis de conocimientos o la copia de los de alguien más.
Es desafortunado que en la construcción de una ideología nacional diferente ocurran tan lamentable hechos.
Por otro lado, para que ocurra una verdadera trasformación es necesario que las leyes u oportunidades de las que gozan los de arriba sean las mismas a las que tengan acceso los de abajo, y eso amigos míos no se logra con discursos; se logra con verdaderas inversiones en infraestructura de salud, con iniciativas para mejorar la educación controlada por sindicatos rancheros que lo que menos tienen en sus intereses son los niños, que la ley sea la ley no la impunidad para el que puede y las consecuencias para el que no.
Existen causas que no podemos respaldar, debido a que en sus motivaciones llevan consigo un alto grado de irresponsabilidad, negligencia o pueden representar hasta un crimen, en este sentido, perverso es aquel que aún teniendo todas las posibilidades, aún teniendo todo el privilegio y teniendo el apoyo, busca aprovecharse de los mexicanos con mentiras para así cumplir con su vulgar avaricia y aún con lo anterior salir impune.
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La aún hoy ministra ya no goza de buena reputación a nivel nacional quizás tampoco internacional, que cabe resaltar que es un requisito para ostentar el cargo de ministro. Por otro lado, si analizamos los efectos que una probable omisión de ésta situación tendría en el gremio e incluso en los egresados y alumnos de la máxima casa de estudios, debemos ponderar si valdría la pena sacrificar a muchos, para que una sola persona alcance sus aspiraciones.
El tema de fondo se ha diluido entre aseveraciones y justificaciones que no desmienten los hechos, sino que en una lógica que debería ser encontrar la verdad, se han dedicado a comparar lo que en otros tiempos se hizo peor. La ética y la moral se anteponen a la corrupción, no lo menciono como uno más que pretende elevarse en la pureza de un discurso, lo digo como un ciudadano más que quiere un cambio, por este motivo, hacer caso omiso a un tema tan delicado dinamita una ideología de transformar lo que se ha hecho mal por el que muchos mexicanos luchamos y han luchado en el tiempo.
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Por último, la juventud no es eterna pero los daños u omisiones por los que no expresemos nuestro pensar o sentir lo serán. De la fuerza de nuestras acciones, convicciones y metas, dependerá que desde cualquier trinchera construyamos un mejor por venir o sufrir las consecuencias si no.
Les deseo por adelantado feliz año nuevo 2023, que sigan a paso firme y que no pierdan el camino hasta alcanzar su victoria personal.


