Por Adrián Espinosa de Los Monteros
Contexto histórico
Los gobiernos de México y Argentina ofrecen en este momento dos modelos de país diferentes, con la particularidad del contexto y la inercia histórica que ha venido acarreando cada nación. De manera muy concisa:
México atravesó lo que Vargas Llosa llamó la dictadura perfecta con 70 años del PRI, un periodo de 12 años de alternancia con el PAN y lo que coloquialmente se conoce como “La 4T” desde 2018.
Argentina, por su parte, sufre de una inestabilidad política crónica que en el siglo XX se manifestó en 3 golpes de estado:
El primero en 1930 con el derrocamiento de Yrigoyen durante la Década Infame, el segundo en 1955 con la Revolución Libertadora y el tercero en 1973 con la dictadura cívico-militar. Además, se registraron períodos de peronismo en 1946-1952 y 1952-1955, desencadenando en la proscripción de ese movimiento por 18 años, previo al fallecimiento de Juan Domingo Perón en 1973. Luego se consolidó el regreso de la democracia en 1983, la inestabilidad económica del 2001, 12 años de los Kirchner, la centro-derecha con Macri y hasta el outsider Milei.
Sin embargo, vale la pena recordar que en estos días en lo que más se distancian estos países en términos de proyecto de nación es en la política económica que actualmente se lleva adelante tanto en nuestro país como en el del Sol de Mayo.
¿Cuáles son esas diferencias?
Por ejemplo, mientras en México se está impulsando el consumo interno por medio de cadenas productivas dentro de proyectos nacionales de inversión e infraestructura (Plan México), en el sur del continente la economía se ha estado orientando desde la llegada del presidente Milei a la industria tecno-financiera especulativa. Un ejemplo es la reciente iniciativa discutida en el Congreso de la Nación en la que se pretende no poner límites a la compra de tierras por parte de empresas o personas extranjeras.
Política social
Por otro lado, mientras que en México, desde 2024, se ha venido ampliando la base de beneficiarios con cada vez más programas sociales, alcanzando los 43 millones de personas en el padrón, en Argentina la política social ha estado sufriendo recortes producto de la motosierra hiper anunciada en la campaña de Javier Milei: las personas jubiladas sufrieron el famoso “ajuste fiscal” en sus pensiones, junto al congelamiento del presupuesto del financiamiento universitario que en la práctica no ha sido aplicado por el Ejecutivo y que ha derivado en una serie de protestas tanto en la capital como en las provincias.
Economía y rol del Estado
A pesar del respaldo de los organismos internacionales a la gestión económica del gobierno de Javier Milei, la realidad material del pueblo argentino dista mucho de lo que los números muestran. El neoliberalismo que ya había vivido el país bajo Carlos Menem vio en Milei una radicalización ortodoxa, con una gestión basada en la macroeconomía, el “sálvese quien pueda” y la entrega de los bienes de la nación como las tierras raras y la minería.
Ahí está Mekorot, la empresa nacional de origen israelí que ha firmado convenios de asesoría técnica y planes hídricos con al menos 12 provincias argentinas junto a la empresa local hídrica AySA, lo que equivaldría a la CONAGUA aquí en México.
Otro aspecto importante: mientras aquí en México se está recuperando la rectoría del Estado en temas trascendentales como la energía y la movilidad (trenes de pasajeros y de carga, ya en construcción y por construir, en el marco del Plan México) y aquí el FMI está pronosticando un crecimiento de 1.5 % en 2026.
Por otro lado, allá en Argentina el pronóstico es del 4.5 % del PIB, aunque este dato se debe de considerar ampliando el contexto ya que el crecimiento se está destinando sobre todo al sector financiero. También están atravesando un proceso de desindustrialización, de caída del empleo formal y cierre masivo de empresas, sumado a la pérdida del poder adquisitivo de su población.
¿Qué sí ha bajado la inflación? Sí y de forma sustancial.
Cuando Milei asumió heredó una inflación del orden del 25 % mensual y una tasa interanual de 211 %. Ahora está en 1-5 y 2 %, que es incluso un número más bajo que la de México que ronda el 3.4 %. Sin embargo, el dato debe complementarse con el hecho de que el consumo cayó, junto al estancamiento de los salarios y los tarifazos en servicios públicos.
Política pública
En Argentina aprobaron una reforma de modernización laboral por el Congreso que en la práctica dispone de manera discrecional del tiempo del trabajador con un banco de horas y los desprotege ante despidos injustificados; desarticulando, por otro lado, la protesta social al establecer que las empresas en huelga deben de operar al 75 %. Por si fuera poco, ahora también se puede despedir sin indemnización.
Por el contrario, en México se aprobó una iniciativa de ley que reduce gradualmente la jornada laboral de 48 a 40 horas, en un periodo de 4 años (2026-2030) a la par que se reconocen derechos como la seguridad social para trabajadores de aplicaciones, aunado a que en este periodo de 4 años no se permite reducir sueldos, prestaciones de ley ni salarios.
Con todo y lo positivo de la reforma, hay sectores que se han manifestado insatisfechos con la propuesta de gradualidad y señalan a la iniciativa de ser tibia y complaciente con el sector empresarial.
Alianzas estratégicas
Es muy evidente la alineación ideológica del gobierno de Javier Milei con Estados Unidos e Israel, que se manifiesta públicamente con visitas del mandatario a Israel al inicio de su gestión y con la inclusión de Argentina en el Escudo de las Américas que más allá del nombre en realidad es una especie de Operación Condor 2.0 de los países subordinados.
En cambio, en México la presidenta Sheinbaum y el equipo de la SRE han demostrado capacidad de gestión en el entorno del T-MEC marcado por la aplicación de aranceles unilaterales a todos los países negociantes con EEUU, logrando que estos únicamente apliquen en el acero y las autopartes, junto a la renegociación del tratado que ahora será cada 10 años y en el marco del proteccionismo económico emprendido por Trump.
Paralelamente, México ha estado cerrando alianzas con la Unión Europea sobre diversos temas como la industria farmacéutica, el medio ambiente y el comercio digital; y a la par ha concretado acuerdos con Brasil en energía (exploración de aguas profundas con Petrobras)
Ideologías
El partido gobernante en México, Morena, en sus estatutos se define como un partido-movimiento de izquierda humanista. Si uno ha puesto atención a las conferencias mañaneras del ex presidente López Obrador y las de la presidenta Sheinbaum, se puede constatar que por lo menos en lo público no se asumen “de izquierda” sino “humanistas”.
Ahora, si nos vamos a los conceptos, la izquierda quiere reducir la desigualdad social, asunto que sin duda los gobiernos de Morena han logrado hacer.
También han solidificado el Estado de Bienestar y han aumentado el salario mínimo en máximos históricos, 2 propuestas de izquierda.
Sin embargo, no han colectivizado los medios de producción (marxismo) y tampoco han propuesto una reforma fiscal más allá de dejar condonar impuestos a algunos sectores (socialdemocracia)
En general, el partido del oficialismo se podría catalogar dentro de la izquierda, con la excepción de que alguien que milite en la izquierda no hubiera militarizado la seguridad pública, ya habría llevado a cabo una reforma fiscal progresiva para aumentar la masa contribuyente y no hubiera propuesto la prisión preventiva oficiosa que obliga a una persona acusada a permanecer privada de su libertad antes de enfrentar su juicio.
Tal vez estas particularidades del oficialismo podrían hacer que se les catalogue como izquierda populista punitiva, pero ya depende de cada persona.
En cambio, Argentina en este momento está siendo gobernada por una coalición de derecha libertaria caracterizada por la liberalización económica e impulsada por actores que se asumen de nuevas derechas, que le dan la vuelta al sentido común dominado antiguamente por las izquierdas, a través de lo que ellos llaman “la batalla cultural”, y que pretende instalar, en sentido inverso de Gramsci, una hegemonía de derecha en los foros y en las universidades, pero sobre todo en las redes sociales. Al respecto, Chantal Mouffe señala que se pretende reducir las expectativas colectivas. Otros autores sostienen que no solo pretenden cubrir vacíos materiales sino también identitarios.
En lo material han achicado el Estado a casi la mitad de lo que era en la administración anterior, han reducido el gasto público, han implementado una apertura comercial indiscriminada al mero estilo neoliberal para atraer capitales buitre y fondos de inversión que han elevado las tasas de interés y endeudado al pueblo argentino. Por algo Argentina registra uno de los índices de morosidad más altos de la región; mientras que en lo identitario han impuesto la subjetividad individual como el modelo aspiracional de su sociedad.
En estas dimensiones, México y Argentina están claramente en las antípodas.


