México es una fosa común con himno nacional.

Por Areli Regain

Teuchitlán nunca más. El Rancho Izaguirre con sus crematorios clandestinos, expusó las historias no contadas que ahí dentro miles de personas vivieron, es uno de los muchos lugares repartidos por todo México, que han sido tomados por el Crimen Organizado, por grupos que dejan camas vacías y destrozan sueños sin piedad alguna, todo esto, mientras las familias buscan con pico y pala a sus corazones desaparecidos, esperando que la tierra se los devuelva.

Todos los días caminamos sobre un cementerio forjado con sangre, dolor, muerte e injusticia. La ciudadanía está indignada, la ciudadanía se ha posicionado y solidarizado, nos hemos parado frente a Palacio Nacional, gritando que ¡vivos se los llevaron y vivos los queremos!, ¿qué pasó?, un Gobierno indolente, que culpa a las víctimas, que se deslinda pasándole la pelota a los gobernantes anteriores o diciendo que todo esto es una trampa de la oposición, ¿es en serio?, esto no es un pleito político que busca privilegios personales, esto es una guerra diaria de la ciudadanía con el Crimen Organizado al que el Gobierno le abre las puertas, no es una tragedia para politizar ni polarizar.

La señora Presidenta dijo que “llegamos todas”, no, ahí no llegaron las madres buscadoras, menos las víctimas, solo llegaron los miembros que le conviene tener de aliados.

Canal de whatsapp Politikmnte

Defender la justicia es darle luz a la verdad, hay verdades que duelen en el alma, pero tienen que ser dichas para ser resignificadas, no podemos seguir en el silencio, no porque duela y no lo hablemos va a dejar de ser menos real, al contrario.

Hay que hablar de las infancias que son reclutadas por grupos delictivos, infancias que aprenden a usar un arma antes de saber escribir, infancias a las que se les rompe la inocencia, se les adoctrina para ser humanos sin humanidad.

Esas infancias a las que mañana vamos a condenar desde el punitivismo por ser sicarios, halcones, narcos, jefes de plaza o cualquier puesto que se te ocurra de “la maña”. Hay que hablar de las infancias que son tratadas, infancias que son abusadas brutalmente, a las que también se les quitan las muñecas, los carritos, los peluches, la inocencia, la dignidad y los sueños.

Esas infancias a las que les borran el nombre y la autonomía corporal, a las que se les quita el derecho a hablar, las infancias que se vuelven la diversión de seres inhumanos.

Esas infancias que jamás se recuperarán por completo de aquel trauma, que quizá sean vendidas más veces de las que alguien les diga que su vida vale la pena.

Hay que hablar de las juventudes, que caminamos vulnerables por las calles, que queremos comernos el mundo en un bocado, que tenemos sueños, que somos presas potenciales del Crimen Organizado porque se aprovechan de todo aquello, nuestra inocencia, inexperiencia o necesidad, para vendernos un cuento que acaba mal, jóvenes que se convierten en nuevos soldados para las filas de la violencia.

Jóvenes en conflicto con la ley que para cuando estén ahí, será muy tarde. Hay que hablar de todas las personas que son enganchadas con supuestas oportunidades, que salieron de sus casas para dar una mejor vida a sus familias y jamás regresaron. Hay que hablar también de quienes voluntariamente se unieron al entrenamiento, cuestionar la normalización de la narcocultura y la violencia. Hay que hablar de la inacción de las autoridades, de la colusión de las mismas.

Hay que hablar de cómo funciona la psicología detrás del adiestramiento y el reclutamiento forzado, de cómo rompe con los niveles de empatía, de cómo hace que las personas vivan en estado de sobrevivencia total, de las pruebas tan atroces que se les ponen para pasar al siguiente nivel, a muchas y muchos que no soportan el adiestramiento los matan, pero quienes terminan con “nombramiento”, de todas formas son asesinados en vida, el crimen mata su humanidad.

El campo de reclutamiento / adiestramiento / exterminio de Teuchitlán no fue encontrado gracias al Estado, fueron las familias buscadoras. Siempre son las víctimas quienes se movilizan para darse calma, compañía y esperanza. Que desgarrador que nuestras heroínas y héroes nacionales, sean madres, padres y familias haciendo lo que el Estado no hace. No debería ser así.

México está de luto, en este país todos los días son día de muertos, no dejemos de hablar ni de exigir, solidaricémonos más que nunca. Ni perdón, ni olvido.

Areli Regain
Columnista

CONTENIDOS

LO QUE SIGUE
ÚNETE A NUESTRA CONVERSACIÓN

Suscríbete para recibir contenido exclusivo y no perderte ninguna actualización de nuestros columnistas.