Por Yonny Rodríguez
El Congreso Nacional nombró autoridades interinas en el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal de Justicia Electoral. Entre las designaciones figuran Aixa Zelaya Gómez, Eduardo Enrique Fuentes, Arístides Mejía Carranza y Juan Pablo Hernández. Son movimientos que responden a licencias y vacantes, sí, pero que revelan algo más profundo.
Desde la realpolitik, estos nombramientos no son casuales. Reflejan cómo los partidos mayoritarios utilizan su control legislativo para asegurar que los árbitros electorales no afecten sus intereses. Es, como diría Weber, la política entendida como una lucha descarnada por el poder, donde la neutralidad es, casi siempre, una fachada. Quien pone los nombres, al final, dicta las reglas del juego.
Organizaciones como la ASJ y el CNA han cuestionado el proceso, denunciando una repartición de cuotas que erosiona la independencia institucional. José Perdomo, de la ASJ, sentenció que el Congreso simplemente mantuvo el origen partidario de estos órganos. Augusto Aguilar, exmagistrado del extinto TSE, lo puso en perspectiva: el problema no son los individuos, sino el sistema. Priorizar sustitutos sobre reformas electorales estructurales es, a todas luces, un error estratégico, añadió Aguilar.
Estos movimientos buscan consolidar lo que llamamos “Estado profundo”, o sea, esa red invisible de lealtades que garantiza que el statu quo permanezca inalterable, sin importar quién ocupe la silla presidencial.
En el país del empate que describe Fernando Rosso, el Congreso no busca soluciones, sino blindar sus posiciones.
El dilema hondureño es urgente y práctico. Mientras los partidos actúan por pura supervivencia, la sociedad civil exige romper el ciclo. Pero si la política se reduce a repartir cargos en lugar de reformar la ley, los órganos electorales seguirán siendo simples extensiones del Congreso, jamás garantes imparciales.
Honduras parece atrapada en una lógica donde el poder, celoso de sí mismo, sólo busca reproducirse. Los nombramientos interinos, al final del día, son apenas un capítulo más en esta larga historia.


