Vaquero gonzalez

La nueva Doctrina Monroe.

Por Vaquero González

Estados Unidos ha vuelto a hablarle al mundo en el lenguaje de la amenaza.

A lo largo de lo que va de este mandato, Estados Unidos ha presionado, advertido y desafiado a distintos países, saltándose normas internacionales que durante décadas dijo defender. No es un arrebato: es una reacción “lógica” de una potencia que percibe que pierde control. El tablero global ya no gira exclusivamente en torno a Washington. En términos de recursos naturales, comercio e influencia política, el bloque BRICS aparece como una alternativa real para muchos países del Sur Global. A esto se suma una deuda que rebasa el 120% del PIB, tensiones sociales internas profundas y una polarización política que erosiona su capacidad de liderazgo.

En ese contexto, Estados Unidos no solo confronta a rivales: también choca con sus propios estados y con aliados históricos de la OTAN, de América Latina y de Canadá. El resultado es paradójico: al presionar, empuja.

Un teléfono inteligente mostrando la aplicación de WhatsApp con un mensaje que invita a unirse a un canal de WhatsApp.

El mundo cambió. Hoy las alianzas pueden reconfigurarse a una velocidad inédita: existen marcos internacionales, redes sociales, economías interdependientes y una opinión pública global hiperconectada. Cuando se formuló la Doctrina Monroe original, nada de esto existía; la globalización apenas despuntaba. Pretender reeditarla en el siglo XXI es desconocer el tiempo histórico.

Lo que vemos es un intento de sobrevivencia hegemónica. Y en ese intento, Estados Unidos repite errores del pasado. La Unión Soviética, cuando ya no podía sostener su estructura, buscó retener por la fuerza a los Estados bálticos. El sistema colapsó y surgió una alternativa: la expansión atlántica. La historia no se repite calcada, pero rima.

Como advertía Hegel, los sucesos históricos aparecen primero como acontecimiento y luego como tragedia. Hoy, la tragedia la cargan Venezuela, Gaza, y puede explotar en Cuba, Colombia, Groenlandia o en cualquier geografía que amanezca en el radar de Donald Trump.

Ya no es “América para los americanos”. Es América intentando sobrevivir en un mundo que dejó de ser unipolar. Y esa es, en esencia, la nueva Doctrina Monroe


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