Seguridad pública, el sueño prometedor del gobierno en el estado de Puebla.
Por Michell Corona
La inseguridad en el estado de Puebla se ha encargado de recordarle a la sociedad lo casi imposible y utópico que sería vivir en un estado sin delincuencia.
Mientras los discursos del gobierno nos refieren una disminución de índice de delincuencia en Puebla las cifras nos demuestran lo contrario, pues tan solo en 2024 por cada 100 mil habitantes 29 mil 209 personas fueron víctimas de algún delito, esto de acuerdo a la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2025 realizada por el INEGI, las cifras no descienden, por el contrario, se mantienen e incluso aumentan.
Lo que antes era conocido como un estado relativamente estable actualmente continúan en aumento los municipios marcados por la violencia, de entre la que se ejercen delitos principales como: asaltos, robos de vehículos, robos a pasajeros en el transporte público, narcomenudeo, homicidios dolosos, feminicidios, desapariciones etc.
En Puebla así como en toda la república mexicana las elecciones son la temporada perfecta para vender sueños e ilusiones a cambio de obtener poder o control, todo ello legitimado por el sufragio emitido por el pueblo, con esa misma esperanza se percibe que las administraciones que vienen serán mejor que la anterior, sin embargo México está transcurriendo por un momento en donde la delincuencia incluso ha desarrollado mejor organización que las propias autoridades, este pasaje ha perdurado desde finales del siglo XX y año tras año nuestros gobernantes lo siguen permitiendo, así que continúa en incremento.
La capital del estado no queda omisa ante tal inseguridad, el robo o asalto en el transporte público ha generado una ola de tensión entre la sociedad, optando por ingeniárselas para ocultar sus pertenencias mientras viajan, la falta de confianza hacia las autoridades también recae en que no se reporten la mayoría de estos delitos.
Por lo anterior, a la sociedad no le basta con escuchar discursos por las mañanas diciendo que “investigarán” o ver eventos en donde se aplauden porque apenas y se redujo un pequeño porcentaje de la delincuencia, la población está sedienta de confianza para salir a las calles o estar en sus casas en paz, para denunciar a los delincuentes sabiendo que habrá justicia, para retomar sus días sin pensar en que en cualquier momento alguien te puede arrebatar la vida.
El sueño de una Puebla segura aún se ve lejano, las estrategias de seguridad aún son teoría y fotos para las redes sociales, la corrupción sigue operando con normalidad incluso dentro del gobierno, mientras que la población sufre las consecuencias de un estado fallido que cada 3 o 6 años les viene a prometer una paz que la reservan para si mismos, “ENVIPE estima que en el estado de Puebla, 61.5% de la población de 18 años y más considera la inseguridad como el problema más importante que aqueja hoy en día su entidad federativa…” (INEGI, 2024, pág. 26)
El aire en el estado respira inseguridad e incertidumbre, recuperar la paz y la confianza en las autoridades locales es responsabilidad de todos los niveles de gobierno, debido a que todo México está siendo azotado por dicha crisis de delincuencia e inseguridad.
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